Las cofradías de Euskadi experimentan un notable resurgimiento

El auge de las procesiones en el País Vasco atrae a cientos de nuevos miembros, especialmente jóvenes, con una perspectiva fresca.

Imagen genérica de un capirote de cofrade en una procesión.
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Imagen genérica de un capirote de cofrade en una procesión.

Las cofradías de Euskadi han experimentado un significativo crecimiento interno durante la reciente Semana Santa, atrayendo a numerosos jóvenes con una perspectiva renovada de la fe, destacando en Bilbao, Vitoria y San Sebastián.

La Semana Santa que acaba de concluir no ha sido una más en Euskadi. Más allá de la notable afluencia de público, las cofradías del País Vasco han experimentado un crecimiento interno significativo, con un aumento visible en el número de cofrades que participan en las procesiones. Este fenómeno es especialmente notorio en las capitales: Bilbao, Vitoria y San Sebastián, que ha recuperado sus procesiones tras más de medio siglo de ausencia.
En Bilbao, el incremento ha sido "muy evidente", según Javier Diago, portavoz de la Hermandad de Cofradías Penitenciales de la ciudad. La cifra de miembros ha pasado de unos 4.100 a cerca de 4.350 cofrades. Este aumento no es solo numérico, sino también generacional. "Se ve en la calle la edad de los cofrades que salen", afirma Diago, aludiendo a la presencia de niños y jóvenes que aseguran el relevo: "Cuando el cofrade levanta con el capirote puesto 75 centímetros, dices, oye, parece que aquí hay futuro".

"Se acercan de una manera absolutamente fresca. Ven directamente lo que está ahí; si les gusta, se quedan, y si no les gusta, no se quedan."

Javier Diago · Portavoz de la Hermandad de Cofradías Penitenciales de Bilbao
Uno de los factores clave de este resurgimiento es la manera en que los jóvenes se aproximan a esta tradición. Según explica Diago, las nuevas generaciones no tienen las "asociaciones históricas negativas" que pudieron existir en el pasado. Este desconocimiento de otras épocas permite que valoren la experiencia por lo que es en el presente. Este nuevo enfoque, limpio de herencias, es un imán para muchos. La diversidad de perfiles, con gente "de una punta a otra, con distintos niveles económicos, sociales, políticos, culturales", es otro de los elementos que, según él, llama la atención y enriquece a las hermandades.
La tendencia se confirma en Vitoria, donde el interés ha sido tal que ha desbordado las previsiones. Iñaki Ruiz de Azúa, portavoz de las cofradías gasteiztarras, confirma que el crecimiento ha sido "sintomático". "Hemos repartido todos los hábitos, todas las cofradías", señala como prueba del éxito de la convocatoria de este año. La procesión del Jueves Santo congregó en Vitoria a un centenar de cofrades que sacaron seis pasos a la calle. En la del Viernes Santo procesionaron seis cofradías con unos 200 miembros que llevaron nueve pasos.
El caso de San Sebastián es especialmente significativo. Tras casi 60 años sin procesiones, la ciudad ha recuperado la tradición con una fuerza inesperada. Thais Munuera, del grupo impulsor, relata que desde el anuncio en diciembre se han inscrito casi 500 personas en la cofradía, de las cuales 260 llegaron a procesionar. La respuesta de la gente ha superado todas las expectativas.

"Estamos todavía abrumados, no se nos quita la sonrisa de la cara."

Thais Munuera · Impulsora de la procesión donostiarra
"Estamos todavía abrumados, no se nos quita la sonrisa de la cara", confiesa Munuera, quien destaca la "unión", la "ilusión" y el "respeto" que se vivió en las calles donostiarras. La acogida ha sido tan positiva que ya hay lista de espera para el año que viene y el equipo trabaja para mejorar la experiencia en el futuro.