En Álava, existen lugares que, por su historia, ubicación, paisaje y otros factores, atraen la atención de numerosos medios de comunicación. Tal es el caso de Labraza, un pueblo situado al sureste del territorio, concretamente en la Rioja Alavesa, que ha despertado el interés de publicaciones como la revista 'Viajar'.
Ubicado cerca de la sierra de Toloño, este concejo del municipio de Oion puede presumir de ser uno de los puntos históricos más originales que se pueden encontrar en toda Europa. Se asienta a unos 677 metros sobre un cerro desde el que se divisa la cuenca del Ebro.
Su mayor atractivo es ser la población fortificada más pequeña de Euskadi, gracias a su recinto defensivo de 80 metros de perímetro, una auténtica joya medieval. De hecho, esto le valió el Premio Mundial de Ciudades Amuralladas en 2008, tanto por la originalidad de su muralla como por la estrategia de conservación impulsada por las instituciones.
El casco histórico de Labraza, de carácter medieval, se conserva en excelentes condiciones. La muralla rodea casi por completo el núcleo urbano, salvo en su acceso principal, y ha sido declarada Conjunto Monumental. La estructura urbana se distribuye en tres calles principales unidas por pasadizos y pequeñas plazas que respetan el diseño original. Además, muchas de sus viviendas, de corte renacentista y del siglo XVI, cuentan con bodegas subterráneas excavadas en la roca.
En las afueras de Labraza, se encuentra la Fuente del Moro, una construcción gótica del siglo XIV. Desde aquí, comienza un pasadizo subterráneo que, en su día, durante los asedios, permitía el acceso oculto a la villa. El recorrido puede completarse en el Pinar de Dueñas, una ruta de senderismo donde se halla el bosque de pino carrasco más occidental de Europa, formando un área de 50 hectáreas rodeada de viñedos.




