Este proyecto, que será ejecutado por el Gobierno Vasco, busca mejorar la estética actual de la calle, eliminando la sensación de 'parche' que presentaba tras su última reforma. Las obras se dividirán en dos fases principales para minimizar el impacto en el día a día de la ciudad.
La primera fase se iniciará en julio con los trabajos previos necesarios, manteniendo la normalidad en la actividad urbana durante ese mes. La segunda fase, la más intensa, comenzará después de las fiestas de La Blanca, momento en el que se procederá al corte del servicio de tranvía en el tramo mencionado. El Ayuntamiento ha asegurado que, a pesar de las obras, la circulación y el acceso a los garajes de los vecinos de la zona se mantendrán en todo momento.
La reforma tiene como objetivo unificar el suelo de estas calles, que actualmente presentan hasta tres acabados diferentes. Entre las actuaciones principales se incluye la instalación de un nuevo pavimento en toda la sección, a excepción de las aceras de General Álava. Además, se repararán alrededor de veinte arquetas y se rehabilitará todo el sistema de drenaje para prevenir charcos y hundimientos. También se renovará el tramo clave donde confluyen las calles Independencia, General Álava y Fueros.
El proyecto contempla también la renovación del mobiliario urbano, como bancos y papeleras, y la modernización de los bolardos de protección del tranvía. Del total de 2,3 millones de euros de la adjudicación, 2,1 millones se destinarán a mejorar la integración, incluyendo la pavimentación, el saneamiento de aceras y la renovación de elementos de urbanización en las zonas peatonales. Los 530.000 euros restantes se invertirán específicamente en la modernización y mejora de la plataforma del tranvía.




