Las tradicionales búsquedas del tesoro, populares en campamentos o colegios, han regresado hoy en día convertidas en aplicaciones móviles bajo el nombre de Geocaching. Esta red, que comenzó en el año 2000 a raíz de un foro en internet en EEUU, se enfoca principalmente a montañeros, paseantes y turistas. Actualmente, existen miles de tesoros escondidos por el mundo, y cientos de ellos se encuentran en Álava.
La red de Geocaching no deja de crecer en nuestro territorio. Generalmente, estos tesoros se ubican cerca de espacios o zonas singulares, lo que lo convierte en una forma de hacer turismo y entretenerse. Es un juego pensado para adultos, pero donde los más pequeños también pueden divertirse en familia.
Se trata, eso sí, de un juego en el que la clave es el secretismo. Los propios usuarios idean los tesoros y sus ubicaciones, y a otros les corresponde encontrarlos, siguiendo las coordenadas GPS y las pistas que han dejado.
Estos tesoros, en algunos casos, incluyen algún objeto y sus tamaños varían: desde pequeños tornillos o probetas hasta fiambreras. En los últimos años, algunas instituciones también han impulsado el Geocaching, atrayendo a miles de turistas. Los primeros tesoros en nuestra provincia fueron colocados entre 2011 y 2014, aunque muchos de ellos ya desaparecieron o fueron sustituidos. Tras la pandemia, hubo un nuevo auge del Geocaching, que sigue creciendo con distintos niveles e intensidad de juego.
El secretismo es clave en este juego. De hecho, cuando uno de los buscadores de tesoros se acerca a su objetivo, debe evitar que otras personas lo vean accediendo a él. A quienes ignoran la existencia del Geocaching se les denomina 'Muggles', un término utilizado en Harry Potter. Al igual que los magos de dicha saga, los 'geocachers' deben mantener su afición en secreto.
Hoy en día, son decenas los 'tesoros' ocultos en oficinas, comercios, edificios, calles o jardines. En realidad, hay varios tipos de geocachés: los tradicionales, los de enigma o adivinanza, y los eventos. Los geocachés se encuentran tanto en el campo como en la ciudad. En Álava están ubicados principalmente en Vitoria-Gasteiz, en vías verdes y en torno al embalse, así como en el macizo del Gorbea.
Los geocachés no se encuentran enterrados, pero sí suelen estar escondidos o camuflados. El objetivo es que solo quien lo busca pueda encontrarlo, y que los 'muggles' no puedan detectarlo. En la aplicación, cada punto muestra su nivel de dificultad (del 1 al 5), su tamaño y la facilidad de acceso. Si eres nuevo en el Geocaching, se recomienda empezar gratis por los cachés de menor dificultad. Para pasar a un nivel superior, se deberá pagar por Geocaching premium, pero el nivel básico es suficiente para empezar y descubrir si te engancha.
Para llegar a cada geocaché, basta con utilizar la APP de Geocaching. Inicialmente, su uso era a través de coordenadas GPS, pero la expansión de los smartphones ha permitido su popularización. Según las recomendaciones, una vez que se está a 15 metros de la ubicación, es conveniente dejar la aplicación y empezar a usar la vista. Esto podría explicar algunas actitudes extrañas observadas en vitorianos en diversas zonas de la ciudad.
Una vez encontrado el tesoro, es importante recordar que no es para quedárselo, para evitar un expolio. Se trata de un juego, y el único objetivo es acreditar el hallazgo (en el caché y en la aplicación) y guardarlo exactamente como estaba. Los jugadores deben tener cuidado para que ningún 'muggle' lo descubra, ya que, de lo contrario, serían responsables de desvelar la ubicación de dicho tesoro.




