Denuncian que la normativa de comedores escolares dificulta una alimentación saludable

Un informe de la Plataforma de Cocinas Escolares de Vitoria-Gasteiz señala que los pliegos del Gobierno Vasco promueven una alimentación industrial de baja calidad.

Imagen genérica de una bandeja de comida escolar con alimentos procesados y vegetales frescos.
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Imagen genérica de una bandeja de comida escolar con alimentos procesados y vegetales frescos.

La Plataforma de Cocinas Escolares de Vitoria-Gasteiz ha publicado un informe que denuncia cómo la normativa del Gobierno Vasco para los comedores escolares promueve una alimentación industrial y de baja calidad, debido a los precios bajos y las condiciones ambiguas.

El informe, publicado el 15 de abril de 2026 y elaborado por la Plataforma de Cocinas Escolares de Vitoria-Gasteiz, compuesta por familias de centros públicos de la ciudad, ha analizado los pliegos que regulan el servicio de comedores escolares. La conclusión principal es que la normativa del Gobierno Vasco fomenta una alimentación a escala industrial y de baja calidad, debido a los precios establecidos en los menús y los requisitos nutricionales.
El estudio destaca que el Gobierno Vasco establece un precio máximo de 2,95 euros por menú para la adjudicación del servicio, premiando a las empresas que presentan las ofertas económicas más bajas. Este precio debe cubrir materias primas, elaboración, personal de cocina, amortización de instalaciones, transporte desde la cocina central, logística, distribución, gastos de gestión administrativa y el beneficio económico. Durante la vigencia del contrato, este precio no se revisa, lo que impulsa a reducir los costes de la materia prima, favoreciendo el uso de productos ultraprocesados o de bajo coste en detrimento de los productos frescos y locales.

El sistema impulsa inevitablemente a reducir los costes de la materia prima, lo que significa un mayor uso de productos ultraprocesados o de bajo coste.

El análisis también subraya que las especificaciones técnicas relacionadas con la calidad de los alimentos son vagas y ambiguas. Por ejemplo, los pliegos del Gobierno Vasco indican que “en la medida de lo posible, se utilizará pescado fresco, al menos una vez al mes”, lo que significa que el pescado fresco solo está garantizado una vez al mes. Condiciones similares se aplican a la carne, las verduras y los lácteos, sin establecer proporciones mínimas o frecuencias, lo que deja un amplio margen de interpretación y no impone obligaciones reales.
Además, el sistema de adjudicación otorga hasta 52 puntos sobre 100 por el uso de productos ecológicos, de comercio justo o con certificado de calidad, pero no especifica la frecuencia o proporción mínima de estos productos en el menú. Esto permite a las empresas obtener una alta puntuación introduciendo algunos de estos productos de forma puntual, aunque la mayor parte del menú siga siendo industrial. También se critica el impacto del transporte, ya que los pliegos no establecen una distancia máxima de transporte al centro educativo ni un tiempo máximo entre la cocción y el servicio. Por ejemplo, 8.700 menús escolares recorren unos 70 kilómetros diarios desde la cocina central de Derio hasta los comedores escolares de Vitoria-Gasteiz.
Los contratos adjudicados en 2022 finalizarán en junio de 2026. Las familias de Vitoria-Gasteiz consideran que es un momento oportuno para endurecer y mejorar los pliegos. Han solicitado al Departamento de Educación que corrija los requisitos y condiciones de los contratos actuales para garantizar una alimentación saludable y sostenible, respondiendo a la antigua demanda de tener cocinas propias en los centros educativos.