Piscinas naturales de Álava para darse un chapuzón

Las pozas de Fresnedo, Espejo, Sarria y Berantevilla ofrecen una alternativa refrescante a las playas.

Imagen genérica de una poza natural.
IA

Imagen genérica de una poza natural.

Álava ofrece refrescantes alternativas a las playas en sus piscinas naturales y pozas de Fresnedo, Espejo, Sarria y Berantevilla, ideales para huir del calor.

Álava, sin costa marina, brinda numerosas opciones para refrescarse durante los calurosos meses de verano. Más allá de las piscinas municipales o los embalses, existen parajes naturales de ensueño que invitan a disfrutar de una jornada estival. Estos lugares, alejados del bullicio urbano, ganan adeptos por su tranquilidad y su integración en bellos escenarios naturales.
Las piscinas fluviales de Fresnedo, situadas en Santa Cruz de Campezo y accesibles por la A-132 desde Vitoria-Gasteiz, ofrecen aguas cristalinas del río Ega. Este paraje natural cuenta con dos zonas recreativas conectadas por un puente de madera, desde el cual muchos se lanzan al agua. Dispone de mesas, asadores, fuentes, pista de baloncesto y juegos infantiles. Durante el verano, un bar sirve comidas.
En Retes de Llanteno, entre Artziniega y Amurrio, se encuentran las pozas del río Herrerías. Tras pasar el municipio, se debe seguir la carretera hasta el kilómetro 54, donde una pista a la derecha conduce a la ribera. Tras un corto recorrido y cruzar el río, se llega a la poza principal.
Las piscinas fluviales de Espejo, en Valdegovía, aprovechan un tramo del río Omecillo. Además de la zona de baño, cuentan con un área recreativa con mesas, barbacoas y juegos infantiles. También es un lugar propicio para practicar piragüismo y dispone de aparcamientos a ambos lados del río.
Dentro del Parque Natural de Gorbea, las pozas de Zaldibartxo, también conocidas como las de Sarria, ofrecen aguas del río Baias. Son ideales para los días más calurosos, aunque no aptas para los más frioleros. Se accede a ellas tras dejar el coche en el parking y caminar por una pista.
Finalmente, la piscina natural de Berantevilla, creada en el cauce del río Ayuda dentro del Parque Fluvial de Linares, es otra excelente opción. Ofrece merenderos y barbacoas, permitiendo disfrutar de un día completo en plena naturaleza.