La secuoya gigante 'muerta' de Vitoria-Gasteiz se convierte en un símbolo de esperanza

Dos árboles emblemáticos de la ciudad, testigos de vida nueva y recuerdo, muestran la conexión entre naturaleza y arte.

El tronco seco y alto de una secuoya gigante en un parque de Vitoria-Gasteiz, junto a un pequeño y vibrante retoño joven de secuoya.
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El tronco seco y alto de una secuoya gigante en un parque de Vitoria-Gasteiz, junto a un pequeño y vibrante retoño joven de secuoya.

Una secuoya gigante en Vitoria-Gasteiz, a pesar de estar muerta, se ha convertido en un símbolo de la ciudad, representando la vida nueva y el recuerdo.

Detrás de una de las calles más transitadas de Vitoria-Gasteiz se esconde uno de sus grandes símbolos naturales: una secuoya gigante que, aunque ya no vive, sigue llamando la atención. Plantada hacia 1860 por Juan Ibarrondo, quien la trajo desde Bruselas, alcanzó unos 40-42 metros de altura y más de 8 metros de perímetro de tronco. En 1995, el Gobierno Vasco la declaró árbol singular.
El problema llegó en 2014, cuando un informe confirmó que el ejemplar estaba muerto a causa de un hongo, el Armillaria mellea, que atacó sus raíces. A pesar de su estado, el Ayuntamiento decidió no talarla. Su enorme tronco seco se mantuvo en pie por su valor simbólico y monumental, convirtiéndose en parte de la identidad visual y emocional de la ciudad.
Tras la pandemia, en 2020, el antiguo 'Parque de la Secuoya' pasó a llamarse Sempervirens Parkea, el "Parque Siempreverde". El Gobierno Vasco y el Ayuntamiento remodelaron el espacio para convertirlo en un memorial dedicado a las víctimas de la COVID-19. La vieja secuoya seca representa la memoria, mientras que a su lado se plantó una nueva secuoya joven, símbolo de vida y continuidad.
Vitoria-Gasteiz también conserva otros ejemplos de intervenciones artísticas sobre árboles muertos. En los jardines de Etxanobe, junto al Camino de Santiago, se encuentra la escultura "Peregrin@". Un rayo acabó con una secuoya centenaria plantada en torno a 1860, y su tronco fue intervenido por el escultor Santiago González, transformándolo en una figura de unos cinco metros de altura, inaugurada en 2010.
En Álava, historias similares rodean a árboles singulares como el 'Roble de Estarrona', también conocido como el "Árbol Gordo de Estarrona". Este roble común de dimensiones extraordinarias fue testigo de la 'Batalla de Vitoria' de 1813. A pesar de su popularidad y valor histórico, no recibió protección institucional. Finalmente, en 1921, fue destruido por una hoguera, pero parte de su madera se reutilizó para fabricar una gran mesa para la Diputación Foral de Álava y un panel informativo expuesto en la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929-1930).