Vitoria-Gasteiz se prepara para la implantación de una tasa turística el próximo 1 de enero de 2027. El gobierno municipal defiende esta medida como una forma de que quienes pernoctan en la ciudad contribuyan al pago de los servicios que utilizan. La propuesta ha generado un considerable debate político, con el PP en contra y Elkarrekin buscando que sirva para reflexionar sobre el modelo turístico y la vivienda.
La concejala del PP, Blanca Lacunza, ha calificado la medida de "gravísimo error", argumentando que Vitoria-Gasteiz no sufre saturación turística y necesita atraer más visitantes. Lacunza citó datos de descenso en viajeros y pernoctaciones, y expresó su preocupación por que la tasa reste competitividad a la ciudad frente a territorios cercanos y afecte al turismo de negocios.
La respuesta del gobierno municipal fue contundente. María Nanclares, concejala de Promoción Económica, aseguró que la tasa no será disuasoria, sino una herramienta para repartir mejor los costes de la actividad turística. Nanclares acusó al PP de ser "el mayor desincentivador del turismo" por hablar negativamente de la ciudad.
El gobierno insiste en que Vitoria no vive una situación de masificación y que el gravamen se ajustará a la realidad de la ciudad, aunque aún no se ha fijado la cuantía. Por su parte, Garbiñe Ruiz de Elkarrekin, considera que la tasa debe ir más allá de la recaudación y servir para definir el modelo turístico deseado y evitar impactos negativos, especialmente en el mercado de alquiler residencial.
El Ayuntamiento ha informado que el departamento de Hacienda se encargará de la ordenanza, los modelos de declaración y la plataforma de autoliquidación, mientras que Turismo aportará datos y la visión sobre el modelo de ciudad.




