Esta iniciativa busca crear hábitats más adecuados para los insectos polinizadores, como abejas y mariposas, y permitir que crezcan plantas que sirvan de refugio y fuente de alimento para las aves. La medida se enmarca dentro de las políticas de sostenibilidad urbana.
El consistorio reafirma su compromiso con el medio ambiente a través de esta acción, fomentando la biodiversidad en el entorno urbano y contribuyendo a la creación de ecosistemas más saludables. Durante el periodo establecido, se permitirá el crecimiento natural de la vegetación autóctona y las flores en estas áreas.
La decisión forma parte de la gestión ambiental de la ciudad y busca concienciar a la ciudadanía sobre la importancia del entorno natural y la necesidad de proteger la biodiversidad.




