Aunque hoy en día suelen pasar desapercibidos, los Caños son espacios urbanos de origen medieval cuya función inicial fue la de servir de desagüe, al que se arrojaban las aguas sucias de las viviendas de la colina. Repartidos por distintos puntos del Casco Medieval de Gasteiz, su nombre proviene de la forma de cañada que tenía el terreno por el que discurrían las aguas.
Durante los meses de primavera y verano, es posible descubrirlos paseando en una visita guiada. Actualmente, son espacios públicos de uso restringido y propiedad municipal, situados en el interior de las manzanas de viviendas del Casco Medieval de la capital alavesa. Sirven como espacios para la aireación e iluminación de las viviendas. No obstante, en los distintos procesos de rehabilitación de casas se ha ido modificando la canalización de las aguas sucias hacia nuevas tuberías en el subsuelo de las calles principales, pese a que aún persistan zonas del Casco en las que los Caños siguen conservando su primitiva función.
Como cualquier otro elemento perteneciente a nuestro patrimonio histórico, los Caños del Casco Medieval de Gasteiz también tienen su historia. Durante siglos, la canalización de esas aguas estaba a cielo abierto, lo que era un foco de continuas enfermedades. A partir de la epidemia de cólera que sufrió Gasteiz en 1878, se aprobaron una serie de normativas destinadas a mantener limpia la ciudad. Entre ellas, se incluyó el saneamiento de los Caños como uno de los principales focos de enfermedades, para evitar así su proliferación y mejorar las condiciones de salubridad general de la población. Fue entonces cuando se decidió canalizar las aguas y pavimentar los suelos, dando lugar a lo que hoy en día parecen ser unos eternos olvidados.
Su ubicación concreta en el interior de las manzanas de viviendas y su escasa visibilidad ha ocasionado que, con el paso del tiempo, se hayan quedado atrapados en el urbanismo moderno, lo que tiene como consecuencia que se les haya considerado como simples espacios urbanos residuales.
Conscientes de esa situación y de la necesidad de mejorarlos, fue el Grupo Ecologista GAIA quien inició hace años un proyecto de intervención, cuya finalidad era recuperarlos como elementos propios de la ciudad medieval, preservarlos de intervenciones que alteren su morfología original y revalorizarlos como seña de identidad y referente a nivel de patrimonio histórico y cultural. Otro de los objetivos es convertirlos poco a poco en pequeños jardines botánicos que cambien la suciedad y los malos olores de algunos de ellos por una zona verde que permita disfrutar a los vecinos de un espacio que aporta frescura y elegancia.




