Este suceso tuvo lugar en los primeros meses de la Guerra Civil Española, cuando la ciudad ya se encontraba bajo el control de las fuerzas sublevadas, que contaban con la colaboración militar de Alemania e Italia. Como parte de este apoyo, llegaron a Vitoria aviones y pilotos alemanes para reforzar al bando franquista. Entre ellos, se encontraban seis cazas biplanos modelo Heinkel HE51A, utilizados en misiones de combate y patrullaje.
El lunes 28 de septiembre, la escuadrilla Heinkel despegó a las ocho de la mañana para cumplir una misión fuera de la ciudad. Al sobrevolar Vitoria-Gasteiz, los aviones se dirigieron hacia el centro por la calle Postas, pasando por encima del edificio. Según los relatos, el 2º Teniente Ekhehard Hefter rompió la formación y se aproximó a la vertical de la Plaza España para arrojar un ramo de flores, en agradecimiento a las autoridades municipales por la hospitalidad que la ciudad había mostrado hacia los pilotos. Esta acción, sin embargo, culminaría en tragedia.
Por razones que no se han podido determinar con certeza (fallo mecánico, error de maniobra o colisión con un árbol, antena o cable), el avión perdió el control y se estrelló en la plaza. Al impactar contra el suelo, la aeronave se incendió y el fuego provocó la detonación de la munición que llevaba a bordo. El saldo fue devastador: fallecieron tres personas, el piloto alemán y dos civiles. Antonio Peral Maza, que vendía leche en la plaza, murió en el acto, mientras que Vicente Julio López de Lacalle Erauskin, un joven herrero natural de Maeztu, falleció a causa de las graves quemaduras.
El suceso fue prácticamente invisible para la prensa y los registros oficiales, debido a la censura franquista. Hoy conocemos este accidente gracias a las fotografías de José María Knörr Elorza y a relatos de testigos. Knörr llevó las fotos a revelar al fotógrafo vitoriano Alberto Shommer Koch, quien, rompiendo con las órdenes de entregar cualquier imagen del accidente a la policía, se las entregó a Knörr, que las guardó en secreto hasta 2004.
Ese año, las imágenes se publicaron en el libro Recuerdos de Vitoria - Mis conversaciones con José María Knörr, de Pedro Morales Moya, basado también en el trabajo de Óscar Bruño Royo publicado en septiembre de 2000. Finalmente, en septiembre de 2018, Vitoria-Gasteiz colocó una placa conmemorativa en la Plaza Nueva, recordando a los vecinos fallecidos y honrando su memoria. Hoy, ese lugar se ha convertido en un espacio de memoria para las dos víctimas civiles de aquel trágico accidente.




