Han señalado que la arremetida contra las disidencias sexuales y de género es "cada vez más violenta", y que con el auge del fascismo y los discursos reaccionarios, sus derechos se están volviendo negociables. Han añadido que la existencia de las personas trans se ha convertido en un debate público constante y que se están normalizando políticas de control sobre sus cuerpos.
Han destacado que el País Vasco, y concretamente Zumaia, no es ajeno a esta realidad. Enor ha denunciado incidentes de violencia ocurridos en Zumaia, como insultos, amenazas y palizas, subrayando que son "expresiones del mismo sistema", aunque a menudo se intenten presentar como hechos aislados.
Han explicado que esta violencia no es solo odio de ciertas personas, sino "violencia estructural", donde la Cisheteronorma impone la heterosexualidad y la cisgeneridad como única forma de vida "normal", "natural" y deseable, y margina, castiga o invisibiliza a todos los cuerpos e identidades que quedan fuera de esa norma.
Ante esto, han exigido "responsabilidad", ya que la LGTBIQ+ fobia no surge de la nada, sino que es creada, alimentada y sostenida por la Cisheteronorma.
Finalmente, han recordado que la concentración de hoy no ha sido solo para denunciar la violencia. "Estamos aquí para reconocernos mutuamente, tejer redes y también para reivindicar que seguiremos defendiendo nuestras vidas". A pesar de haber sido históricamente silenciadas, patologizadas y marginadas, han afirmado que seguirán "cuidándonos, creando espacios y construyendo otros mundos desde la disidencia".




