Unai Telmo Zabala: "El jiu-jitsu me ha dado paz y ha ayudado a encauzar mi vida"

El instructor de la academia Gracie Barra de Zumaia comparte su pasión y los beneficios de esta disciplina.

Persona practicando jiu-jitsu sobre un tatami en un dojo moderno de Euskadi.
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Persona practicando jiu-jitsu sobre un tatami en un dojo moderno de Euskadi.

Unai Telmo Zabala, originario de Zumaia y técnico de sonido e iluminación, ha encontrado su pasión en el mundo del jiu-jitsu, y ahora dirige su propia academia.

A pesar de tener una larga trayectoria en artes marciales, Unai Telmo Zabala (Zumaia, 1981) comenzó a practicar jiu-jitsu hace relativamente poco, hace unos cinco o seis años. Aunque su profesión es técnico de sonido e iluminación, descubrió esta disciplina en su tiempo libre y afirma que le ha "atrapado por completo".
El jiu-jitsu se practica sobre un tatami y, aunque comparte similitudes con el judo o el kárate, es una disciplina distinta. El combate comienza de pie, pero pronto continúa en el suelo, donde el objetivo es controlar al oponente mediante luxaciones o estrangulaciones. Según Zabala, esta disciplina enseña una "gran lección de humildad".
A pesar de mencionar luxaciones y estrangulaciones, Zabala insiste en que el jiu-jitsu es un "arte suave" y no violento. Admite que pueden ocurrir lesiones, pero suelen ser resultado de la fuerza que se impone a la técnica, algo que debe evitarse en los entrenamientos.
También ha participado en campeonatos, aunque no tiene intención de competir a niveles más altos. Su primera participación fue cerca de los 40 años, en la categoría máster, y cree que aún tiene mucho camino por recorrer, viendo que hay competidores de hasta 70 años.
Actualmente, Zabala es instructor de jiu-jitsu. El pasado septiembre abrió su academia Gracie Barra en Zumaia, como parte de una cadena originaria de Brasil. Allí cuenta con unos 60 alumnos, entre niños y adultos, y se muestra "encantado".
Zabala destaca el "buen ambiente" que se crea en las sesiones, donde se reúne gente de todo tipo, y donde todos están en igualdad sobre el tatami. Invita a los ciudadanos interesados a probarlo, confesando que esta disciplina le ha "dado paz" y le ha ayudado a "encauzar su vida". También resalta su impacto en los niños para ganar confianza en sí mismos.