La trashumancia a Aralar, un viaje de tradición e ilusión

Pastores de Azpeitia han trasladado sus rebaños a los pastos de altura de la sierra de Aralar para iniciar una nueva temporada de cinco meses.

Un rebaño de ovejas con cencerros al cuello, caminando por un sendero de montaña en la sierra de Aralar, con verdes pastos y picos distantes bajo un cielo despejado.
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Un rebaño de ovejas con cencerros al cuello, caminando por un sendero de montaña en la sierra de Aralar, con verdes pastos y picos distantes bajo un cielo despejado.

Pastores de Azpeitia han conducido sus rebaños a los pastos de altura de la sierra de Aralar, dando inicio a la temporada estival en la que se dedicarán durante cinco meses al pastoreo y la elaboración de queso.

El sonido de los cencerros ha dominado el camino que une Azpeitia y Abaltzisketa, mientras los pastores trasladaban su rebaño a los pastos de altura de la sierra de Aralar. Como cada año, un grupo de alrededor de 300 ovejas ha recorrido los 30 kilómetros, atravesando caminos de montaña y carreteras, partiendo a las 08:30 de la mañana.
Según los pastores, las ovejas han avanzado con entusiasmo, y al empezar a colocarles los cencerros, perciben que se acerca el momento de la subida. La ruta ha pasado por lugares como Urraki, Goiatz, Santutxu, Santamina, Legorreta y Baliarrain, antes de llegar a Abaltzisketa.

"El día de la trashumancia es un día especial para nosotros. Es un día muy bonito y la gente que encontramos por el camino nos recibe muy bien. Llegamos en un abrir y cerrar de ojos, aunque tardemos unas siete horas, solo nos tomamos un pequeño descanso para comer."

uno de los pastores
Tras participar en el acto de apertura de los pastos de Larraitz, el rebaño se dirigirá directamente a la chabola de Beltzulegi, donde pasarán los próximos meses. Para preparar esta subida, han tenido que realizar un arduo trabajo en el establo de Azpeitia, pintando las ovejas y limpiando la chabola, entre otras tareas.
Los pastores permanecerán cinco meses en Aralar, cuidando el rebaño y elaborando queso. El clima influye mucho en el trabajo en la montaña, especialmente cuando entra la niebla. Se levantan a las seis de la mañana para reunir y ordeñar las ovejas, y el queso se elabora dos veces al día, debido a la limitada potencia eléctrica de la chabola.
El queso elaborado en la chabola de Beltzulegi es muy conocido entre los montañistas, y se realiza venta directa mientras están en Aralar. Los pastores afrontan la nueva temporada con ilusión y ganas, considerando su profesión y el entorno como un privilegio.