El Jardín Botánico de Iturraran, ubicado en el Parque Natural de Pagoeta, se ha consolidado una vez más como el epicentro para los amantes de las plantas de colección. Esta feria en Aia ha congregado a miles de personas, desde expertos compradores hasta curiosos que desean explorar el fascinante mundo de las especies botánicas exóticas y difíciles de encontrar.
En esta edición, han participado 47 viveristas, una cifra ligeramente inferior a los 50 inicialmente previstos debido a bajas de última hora por motivos logísticos. La organización ha destacado su enfoque en la calidad sobre la cantidad, buscando evitar el «overbooking» de ediciones anteriores. Esta especialización es clave para el atractivo de la feria, que se distingue de una muestra convencional por su dedicación a las plantas de colección.
Cada puesto ofrece una narrativa única, con una diversidad que abarca orquídeas, camelias, especies tropicales, árboles singulares, helechos arborescentes y trepadoras que rara vez se encuentran fuera de eventos especializados como el de Aia. Entre los asistentes, se encuentran compradores experimentados que acuden con listas específicas, así como aquellos que se dejan llevar por el impulso y descubren nuevas pasiones. Algunos aficionados no dudan en invertir sumas considerables, llegando a gastar miles de euros en una sola mañana para enriquecer sus colecciones.
La feria atrae a visitantes de toda España, lo que subraya su relevancia en el calendario botánico. Predomina un público adulto, con una notable presencia de jubilados, aunque también se observan familias con niños fascinados por las especies insólitas. Mientras unos buscan rarezas botánicas, otros aprovechan para disfrutar de la gastronomía en las carpas y mesas dispuestas en el bosque, antes de volver a sumergirse entre la exuberancia de camelias, bromelias y plantas tropicales llegadas de todos los continentes.




