Hace aproximadamente 110 millones de años, un mar tropical con extensos arrecifes de coral cubría parte de nuestra costa. La acumulación de capas de caliza, marga y arenisca, junto con el posterior choque entre las placas tectónicas de Iberia y Eurasia, originaron las impresionantes formaciones que hoy constituyen el Geoparque de la Costa Vasca. Este espacio natural único fue declarado biotopo protegido en 2009 y designado Geoparque Mundial por la Unesco en 2015, convirtiéndose en un icono turístico en los últimos años.
El rodaje en octubre de 2016 de parte de la séptima temporada de la aclamada serie Juego de Tronos, con la playa de Itzurun transformada en Rocadragón para el desembarco de Daenerys Targaryen, contribuyó a la popularización del flysch más allá de nuestras fronteras.
Cada año, cerca de 250.000 personas visitan el Geoparque de la Costa Vasca, que comprende los municipios de Zumaia, Deba y Mutriku. Algunos lo hacen por cuenta propia y otros a través de las actividades organizadas por Geoparkea, como salidas guiadas, rutas en barco o visitas escolares. Esta cifra es comparable a la de otros grandes atractivos de la Península, como la ruta del Cares en Asturias (220.000 visitantes al año), la Playa de las Catedrales en Lugo (300.000) o las Bardenas Reales en la Ribera navarra (350.000 visitas anuales).
Aunque la mayoría de los visitantes respetan el entorno, siempre hay quienes no cumplen las normas establecidas en esta zona de especial conservación, regulada por una orden foral desde 2021. Así, la Diputación ha impuesto en los últimos tres años un total de 39 multas, 17 de ellas en 2025. Se trata de infracciones leves, sancionadas con 200 euros, por “la circulación, tránsito o estacionamiento de vehículos a motor dentro de un espacio patrimonio natural fuera de las vías y fuera de los casos autorizados”.
Asimismo, la ruta de San Telmo-Algorri registra aglomeraciones de personas unos 30 días al año, mientras que una media de 20 jornadas anuales se contabilizan accesos de centros educativos no autorizados a la rasa mareal. En ocasiones, además, se detectan acampadas con tienda en el espacio natural protegido.
El número de visitantes al flysch se ha mantenido estable en los últimos años. El contador instalado entre la ermita de San Telmo y Algorri registró en 2025 un total de 212.815 visitantes (fueron 216.248 en 2022, 207.619 en 2023 y 220.759 en 2024). Las salidas guiadas organizadas por el Geoparque sumaron 9.946 participantes más (8.254 realizaron la visita en barco, 1.034 a pie y 658 por otros medios); los escolares que acudieron al centro de interpretación de Algorri fueron 9.750; y quienes eligieron las visitas guiadas organizadas por la empresa Begi Bistan ascendieron a 17.165.
La primavera y el otoño son, tradicionalmente, los meses que concentran más visitas escolares, con entre 1.300 y 1.500 alumnos por mes en marzo, abril, mayo, octubre y noviembre.
Las visitas a través de las empresas turísticas, por su parte, elevan notablemente su demanda durante los meses de verano. Así, en agosto de 2025 se registraron 4.274 salidas en barca, frente a las 2.321 de julio, 2.311 de junio, 1.694 de mayo, 1.299 de septiembre, y una cifra simbólica de seis salidas en enero.
En cuanto a las rutas a pie, es en primavera cuando más participantes se concentran: 400 en abril, 500 en mayo o 346 en junio, frente a los 200 de julio o los 100 de agosto.
El flysch de Zumaia es un espacio único que, sin embargo, no está exento de riesgos. Tal vez por desconocimiento o por atrevimiento, numerosas personas se ven atrapadas cada año por la subida de la marea tras haber accedido a pie a la rasa mareal. Es entonces cuando interviene la Unidad de Vigilancia y Rescate de la Ertzaintza, que cada verano debe actuar para poner a salvo a un buen número de excursionistas.
Así ocurrió, por ejemplo, el pasado 25 de junio, cuando siete personas quedaron atrapadas en una zona rocosa tras ser sorprendidas por la subida del agua. Fue alrededor de las cuatro de la tarde cuando un particular avisó al 112 de la presencia de varias personas atrapadas en una zona rocosa del flysch, con dificultades para salir. Los servicios de emergencias movilizaron un helicóptero, que rescató a los excursionistas y los trasladó a un lugar seguro.
Tres meses antes, el 30 de marzo, otros doce turistas, la mayoría franceses, fueron sorprendidos en una situación similar en una zona de rocas entre Algorri y Sakoneta. En esta ocasión, fueron necesarias más de cuatro horas para ponerlos a salvo. El helicóptero de la Ertzaintza los rescató uno a uno y los trasladó a una campa cercana.
La mayoría de estas intervenciones terminan bien. No obstante, para evitar sustos, se recomienda consultar los horarios de mareas antes de adentrarse a pie en las zonas rocosas y calcular el tiempo necesario para regresar a un espacio seguro antes de que suba el agua.




