La iniciativa tiene como objetivo transformar el espacio en un lugar más accesible, funcional y acogedor, atendiendo a las necesidades detectadas por vecinos, colectivos y usuarios habituales de la zona. El origen de esta intervención se remonta a la caída del retoño del Árbol de Gernika, situado junto al Frontón Txiki, a causa de un vendaval en el otoño del año 2023.
Aquel suceso liberó un espacio que el Consistorio decidió no ocupar de manera unilateral. En su lugar, optó por iniciar una reflexión colectiva, dando pie a un proceso participativo que contó con la colaboración de Hiritik At y OinHerri.
El resultado de este proceso es una clara apuesta por un espacio libre de obstáculos, multifuncional y con mayor presencia de vegetación. El proyecto contempla la instalación de una cubierta adosada al frontón, la ampliación del espacio mediante la eliminación de algunas plazas de aparcamiento para sustituirlas por bancos y zonas verdes, así como la colocación de gradas y una mesa de ping-pong. También se renovará y nivelará el suelo para mejorar la accesibilidad.
El proceso que dio origen a las obras tenía como fin definir cómo se utilizaría la partida de 200.000 euros que el Ayuntamiento de Azpeitia destinó a la materialización del proyecto. El desafío era convertir este espacio en un punto de encuentro para la ciudadanía, basándose en las aportaciones de los vecinos y de diversos departamentos municipales como Igualdad, Educación, Urbanismo, Juventud, Policía Local, Emakumeen Txokoa y Ekoetxe, además de los representantes políticos.
La primera fase del proceso consistió en una serie de encuentros donde se recogieron las necesidades de niños, adolescentes, mujeres extranjeras, personas cuidadoras, personas con diversidad funcional y vecinos del casco antiguo. A estas aportaciones se sumaron las de los agentes que ya utilizan el espacio anexo al Frontoi Txiki, como Ilunpe Pilota Elkartea, Zezen Beltz, Elkar Ekin, Bertan, Jauzika, Baigera, Atzegi, Gautena, Marea Urdina, Goienetxe, Osamen y ONCE, para obtener una visión completa del área y su uso.
La siguiente fase se centró en la elaboración de una propuesta de uso del espacio por parte del grupo de trabajo, tras analizar las contribuciones de la primera etapa. El resultado final se presentó a los agentes participantes para recabar nuevas aportaciones. El cierre del proyecto llegó con una reunión donde se dio a conocer la transformación espacial aprobada y se valoró el proceso participativo. Ahora, todo este trabajo se materializará con los primeros trabajos de reordenación y acondicionamiento de la calle Done Jakue y el entorno del Frontoi Txiki a partir del próximo lunes.




