Las resignificaciones deben ayudarnos a no olvidar, pero también a que no se repita. Y, en ese camino, es imprescindible reconocer y dignificar a todas las víctimas, rechazar con claridad y sin excepciones todas las formas de violencia y vulneraciones de derechos humanos sufridas, integrando esa memoria en el espacio público de forma honesta y compartida.
Tolosa recupera el nombre de la Avenida de Navarra en honor a la Segunda República
Un sencillo acto celebrado el 14 de abril restituyó la denominación original de la vía, en un ejercicio de memoria histórica.
Por Leire Bengoa Iturriaga
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Imagen genérica de una señal de calle con un fondo urbano borroso, sugiriendo un cambio de nombre.
Tolosa, conmemorando la proclamación de la Segunda República el pasado 14 de abril, llevó a cabo un acto de resignificación de la Avenida de Navarra, buscando restaurar su denominación original.
Este evento, aunque sencillo, fue emotivo y sirvió para devolver el significado a la Avenida de Navarra. Originalmente, esta calle fue conocida como Avenida de la República desde el 21 de julio de 1931 hasta el 21 de agosto de 1936. Posteriormente, la corporación facciosa que depuso al gobierno democrático en Tolosa durante la Segunda República la rebautizó como Avenida de los Tercios de Navarra, en agradecimiento a las tropas golpistas que ocuparon la villa.
La resignificación de este nombre ha sido el resultado del esfuerzo y la iniciativa del Foro Republicano de Tolosa, contando con la aprobación unánime de toda la Corporación Municipal. Este hecho ha impulsado reflexiones sobre la importancia de la memoria y la redefinición del espacio público en nuestras localidades.
En Tolosa, al igual que en otras partes del país, existe una memoria más reciente e incómoda, marcada por el dolor de las víctimas de la violencia política de las últimas décadas. Se percibe que aún queda mucho trabajo por hacer en este ámbito, siendo necesario abordar la propia geografía del dolor, otorgando a dicha memoria el espacio físico que le corresponde en calles y plazas, y siguiendo un camino similar al de ciudades como Donostia, como una apuesta pedagógica y cívica en favor de la cultura de la paz y los derechos humanos.



