En esta obra, Ugarte ha creado una voz narrativa que anhela escapar de una vida asfixiante. Según la autora, vivimos hoy en día una existencia llena de ansiedad y autoexplotación, y muchos, como la protagonista, hemos sentido alguna vez la necesidad de plantarse.
“"A menudo nuestro instinto o nuestro cuerpo nos dice que debemos tomar otro camino, que hemos llegado a un tope y que debemos cambiar de vida."
El lector acompañará a la protagonista en las complejidades de esa decisión, descubriendo que el cambio a menudo trae movimiento, daños colaterales, contradicciones, dudas e incomodidad. El hilo narrativo de la novela se compone de tres temas principales que ejercen una fuerza contraria al deseo de cambio de la protagonista: la profesión, las relaciones —especialmente las familiares— y el caserío.
Alejandra Garmendia, conocida como Alex, ha trabajado durante años como guionista, sacando a la luz vidas de mujeres desconocidas y ganando mucho dinero. Aunque tiene nuevos encargos profesionales, se da cuenta de que no puede seguir así. Su instinto le pide creatividad, una escritura más libre. Así, casi en secreto, comienza a escribir una novela sobre su propia vida.
No es casualidad que elija como protagonista a una mujer que se gana la vida explotando la imaginación, e intercale en la novela numerosas reflexiones sobre la imaginación a través de su voz. Es uno de los ejes del libro. A la escritora tolosarra le interesa mucho cuándo, dónde y cómo aparece la subjetividad en el proceso de escritura. Alex siente la necesidad de escribir desde su propia experiencia, especialmente después de perder a sus padres durante la pandemia.
Las relaciones son el segundo hilo principal de la novela, no solo los altibajos que Alex tiene con sus padres, su expareja y sus compañeros de trabajo, sino también cómo las redes sociales, supuestamente creadas para conocernos, nos alejan. Ugarte cree que esta tendencia se ha acentuado desde la pandemia, y la novela narra los intentos de la protagonista por afrontarla y reconectar consigo misma.
Alex también siente el deseo de unirse a sí misma y a su entorno natural, y el caserío Saroia, heredado, es precisamente el tercer hilo narrativo que se aborda en la novela. Ugarte ha querido representar el ámbito rural como un mundo vivo en la ficción, y por ello, el libro cuenta cómo la protagonista descubre con sus propios ojos los animales y plantas que la rodean, y cómo se da cuenta de que no son objetos creados para los humanos, sino seres con vida propia.
“"La realidad a menudo pondrá a Alex en su sitio. La novela deja esas preguntas: cuando has tomado la decisión de cambiar, ¿hasta dónde es cambio y hasta dónde no? Dentro de la vida que nos ha tocado, ¿qué podemos hacer para cambiar? ¿Cómo podemos construir una nueva vida?"
El cambio, por tanto, no es un proceso exento de tensiones, ni algo cerrado, y eso es lo que Ugarte ha querido representar en la novela. Esta obra, titulada Harakinen alaba, tiene varias ramificaciones, y la escritora tolosarra ha confesado que ha sido un espacio de libertad para ella, sintiéndose muy cómoda al escribir. Al igual que en trabajos anteriores, en este también se ha basado en sus vivencias, pero ha dejado claro que es ficción y que la vida del personaje y la suya no tienen nada que ver.
Ugarte está satisfecha con la acogida que ha tenido la novela hasta ahora y con las primeras opiniones recibidas. Espera poder presentar el libro en Tolosa próximamente en un acto público.