La remodelación de la rotonda de Larrabasterra, uno de los principales accesos a Sopela, sigue sin fecha clara de finalización. La intervención pensada para aliviar el tráfico en la zona –que lleva años soportando un tráfico intenso al ser la puerta de entrada al municipio y también la vía que conecta con Urduliz–, mantiene desde hace semanas una imagen a medio hacer que ha terminado por colmar la paciencia de muchos vecinos. Lo que inicialmente debía estar terminado en la primera quincena de marzo se ha convertido en un proyecto encallado que suma ya dos meses de demora y numerosas incógnitas.
Vallas, maquinaria parada, cambios en el tráfico y un entorno todavía sin rematar forman parte del paisaje habitual en la confluencia entre las calles Urgitxieta y Gatzarriñe. Mientras tanto, en el barrio crece la sensación de incertidumbre. «Vamos para dos meses de retraso y nadie dice nada», lamentaba Unai Aramburu, vecino del barrio. Otros cuestionan algunas decisiones, como la construcción de la nueva pasarela de madera sobre el río Lemotza.
«Han hecho un puente cuando unos metros más adelante ya existe un paso por la acera», critica Asier Larrinaga, además recuerda lo que sucedió con otra estructura del mismo material en el municipio, que por falta de mantenimiento lleva cerrada dos años. «Habrá que ver el cuidado del nuevo paso y que no suceda lo mismo que en Lizarre», señala. La ciudadanía también lamenta la pérdida de una decena de plazas de aparcamiento en la zona.
El Ayuntamiento ha explicado ahora que el parón responde a dos problemas surgidos durante la ejecución. El primero tiene que ver con la necesidad de redactar una modificación del proyecto inicial. Según detalla, durante el desarrollo de la obra aparecieron dificultades técnicas que obligan a replantear parte de lo previsto y a tramitar cambios en el contrato conforme a la ley del sector público. La segunda cuestión afecta a la red primaria de saneamiento del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia. En concreto, ha sido necesario adaptar la altura de varias arquetas y registros afectados por los trabajos. Cualquier actuación sobre estas infraestructuras requiere la autorización previa de la entidad, lo que ha añadido nuevos trámites y más tiempo de espera. Fuentes municipales aseguran que ya se ha aprobado un anexo al plan de seguridad necesario para ejecutar el recrecido de estas arquetas y confían en poder retomar los trabajos en cuanto llegue la comunicación preceptiva del consorcio. Aun así, el Ejecutivo evita por ahora concretar una nueva fecha de finalización y tampoco aclara cuál será el sobrecoste definitivo de una actuación que partía de un presupuesto inicial de 366.226 euros.
La actuación contempla añadir un carril que facilite la salida de vehículos desde Urgitxieta hacia Gatzarriñe sin necesidad de incorporarse a la glorieta, además de mejorar la accesibilidad peatonal con la pasarela sobre el Lemotza y la eliminación del semáforo existente. También se prevé elevar parte de la calzada mediante asfalto fresado para reducir la velocidad de los coches y reforzar la seguridad de los peatones en una área muy transitada. Todo ello forma parte del estudio de movilidad sostenible impulsado por el Ayuntamiento para tratar de descongestionar este acceso al municipio.




