Marisa Castro: "Orgullosa de todo lo que he podido viajar en transporte público"

La experiencia de una usuaria con esclerosis múltiple resalta la importancia de la accesibilidad para la autonomía.

Primer plano del interior de un tranvía moderno en Bilbao, mostrando asientos accesibles y pasamanos, con luces de la ciudad borrosas visibles a través de la ventana.
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Primer plano del interior de un tranvía moderno en Bilbao, mostrando asientos accesibles y pasamanos, con luces de la ciudad borrosas visibles a través de la ventana.

Marisa Castro, afectada por esclerosis múltiple, ha adaptado su vida y el transporte público se ha convertido en un reto diario y un espacio clave para su autonomía.

Marisa Castro convive desde hace años con una esclerosis múltiple que le ha obligado a lo largo del tiempo a adaptar su vida. Su relación con la accesibilidad comenzó a cambiar cuando empezó a utilizar bastón, muletas y scooter, un proceso en el que el transporte público pasó de ser un medio cotidiano a convertirse en un reto diario, pero también en un espacio clave para mantener su autonomía.
Conoció el entorno de Fekoor, entidad vinculada a la discapacidad física y orgánica, donde pudo encontrar experiencias y apoyo. Ha vivido en distintos lugares, entre ellos un pueblo de Madrid y posteriormente Bilbao, donde se desplazaba habitualmente en transporte público, bicicleta y a pie. Sin embargo, cuando su movilidad se fue reduciendo, empezó a percibir con más claridad las barreras del sistema.
Recuerda especialmente las diferencias entre ciudades: en Madrid no todas las estaciones de metro cuentan con ascensor, mientras que en Bilbao destaca que "todas las estaciones tenían ascensor", algo que para ella marcó una gran diferencia. Aun así, señala problemas cotidianos como el acceso a los autobuses, muchas veces dificultado por vehículos mal aparcados, o aceras estrechas que complican sus desplazamientos.

"Orgullosa de todo lo que ha podido viajar"

Marisa Castro · Usuaria de transporte público
A pesar de las dificultades, Marisa afirma sentirse orgullosa de todo lo que ha podido viajar en transporte público. Le gustan especialmente el tranvía y el metro, aunque reconoce que el cercanías es el medio que más le gustaría poder utilizar y al que no siempre puede acceder. "Puedo coger un tren de larga distancia con asistencia para ir a Madrid, pero no puedo ir a Orduña o a Santurtzi", resume, evidenciando la falta de accesibilidad del sistema ferroviario.
También destaca la diferencia con otros países europeos, donde la asistencia en el transporte público es más rápida y habitual, lo que facilita una mayor autonomía para las personas con movilidad reducida. Para Marisa, la clave está en seguir avanzando hacia un modelo más accesible y coherente, que no dependa del tipo de trayecto o del medio de transporte.