En la capital vizcaína, los termómetros han experimentado un notable ascenso, superando la barrera de los 30 grados. Ante esta situación, la ciudadanía cuenta con recursos para hacer frente al calor.
Las imágenes capturadas por el fotógrafo Oskar Gonzalez muestran el impacto del calor en las calles de Bilbao. Los refugios climáticos habilitados por el ayuntamiento ofrecen espacios de frescor, especialmente para las personas más vulnerables.
Estas medidas son esenciales durante los meses estivales o en episodios de olas de calor, contribuyendo a la protección de la salud y al bienestar de los habitantes de la ciudad. La disponibilidad de estos refugios ayuda a mitigar los efectos adversos de las altas temperaturas.




