Donde hoy se erige el Museo Guggenheim Bilbao, antes se extendía un espacio industrial y portuario en declive, junto a una ría todavía degradada. Esta transformación urbana, basada en la recuperación económica y medioambiental, la apuesta por la cultura y la proyección internacional, fue impulsada por la labor de los exregidores.
Los exregidores, homenajeados en el marco del Alderdikide Eguna, han respondido a cuestiones relacionadas con su gestión pasada y han abordado también asuntos vinculados al presente y futuro de Bilbao, como el empleo, la precariedad juvenil o la problemática de la vivienda.
“"Desentenderse de la vida de la comunidad no es una opción válida y la desafección puede abrir la puerta a la extrema derecha, que viene a dominar."
En cuanto al auge de la extrema derecha, especialmente entre los jóvenes que votarán por primera vez, los exregidores han señalado que, más que por razones ideológicas, responde a un voto de castigo. Han defendido la vía del equilibrio, la seriedad, la prudencia y el trabajo, y han denunciado el abuso contra los jóvenes, quienes, a pesar de su formación, perciben salarios "absolutamente insuficientes".
Respecto al problema de la vivienda, los exregidores han advertido sobre los riesgos de la especulación inmobiliaria y han defendido la necesidad de intervenir el mercado. Siendo la vivienda un bien de primera necesidad, no se puede permitir que el tema inmobiliario se haya convertido en un casino, en una bolsa, en un centro de especulación.
“"En el siglo XIX se produjo la revolución industrial de la ciudad. En 1991, se pone en marcha la transformación urbana. En este momento, hay que avanzar hacia la transformación del conocimiento, porque el mundo que llega es el mundo del saber."