El exdirector del área de vivienda, artífice de gran parte de las políticas de vivienda aprobadas en Euskadi, se jubila tras 36 años ininterrumpidos en el sector. Su partida se produce en un momento delicado, donde el acceso a una vivienda se ha convertido en el principal problema del País Vasco, pero habiendo aprobado una ley y un "complejo" decreto que modifica doce normas.
“"En 2027 comenzaremos a frenar la burbuja de expectativas en la que estamos."
El decreto busca adaptar los programas de ayudas y sistemas de actuación a los nuevos tiempos. Además de planes como Gaztelagun o Bizigune, flexibiliza el proceso de adjudicación para que el tercer sector colabore con la administración y llegue a colectivos que actualmente no son atendidos o lo son de forma insuficiente.
Ante la pregunta de por qué no se actuó antes frente a la crisis habitacional, el exdirector señaló que se han realizado muchas acciones y políticas sólidas. Este decreto es una reacción a un nuevo fenómeno y a un pronunciamiento político del departamento centrado en las clases medias y en cómo facilitar el acceso a las ayudas a quienes antes no lo hacían.
El Gobierno Vasco también ha aprobado una nueva ley para impulsar la construcción. El exdirector cree que todas las medidas buscan solucionar problemas, aunque no sea fácil. La solución a medio plazo implica edificar más viviendas, mientras que a corto plazo se deben ofrecer soluciones diarias. Para ello, se actualizarán los programas de ayuda con el decreto y se lanzará Alokaplus, un seguro público de alquiler.
El objetivo es movilizar la vivienda vacía. En Euskadi, el 94% de los propietarios de pisos de alquiler son personas físicas, no grandes tenedores. Muchos de ellos, trabajadores que han ahorrado toda su vida, temen impagos o procesos de desahucio largos. Por ello, es crucial aportar seguridad jurídica. Con Alokaplus y las desgravaciones fiscales, se demuestra que el propietario obtiene beneficios.
Respecto al índice que limita el precio del alquiler en zonas tensionadas, el exdirector indicó que, aunque se advierte de efectos adversos, en Euskadi el número de contratos de arrendamiento vivos es superior al de meses anteriores, aunque el ritmo de incorporación ha bajado. La razón de la crisis, según él, es la falta de oferta y los miedos instaurados que deben ser abordados con seguridad jurídica.
Los jóvenes representan un gran reto. El exdirector expresó su preocupación por la falta de expectativas de la juventud, lo que considera un riesgo significativo para la sociedad. Advirtió que, si no se resuelve el problema de la vivienda, el futuro económico del país y el estado de bienestar estarán en peligro.
Recordó que la crisis de 2008 fue la peor, ya que una burbuja financiera arrasó el sector de la vivienda. Reconoció que la situación actual también es difícil, con precios que han vuelto a los niveles de 2007. La vivienda se ha convertido en un activo financiero, y controlar esta especulación es fundamental. Espera que a partir de 2027 se empiece a frenar la burbuja de expectativas.




