La nueva ordenanza de terrazas de Bilbao genera descontento entre vecinos y hosteleros

Las asociaciones vecinales consideran que la normativa municipal no resuelve los problemas de ruido y masificación, sino que podría agravarlos.

Imagen genérica de una calle concurrida de Bilbao, con terrazas y zonas de negocio al aire libre.
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Imagen genérica de una calle concurrida de Bilbao, con terrazas y zonas de negocio al aire libre.

La nueva ordenanza de terrazas propuesta por el Ayuntamiento de Bilbao ha generado un amplio rechazo tanto entre los vecinos como en el sector hostelero de la ciudad, ante la preocupación de que agrave los problemas de ruido y masificación.

Las asociaciones vecinales consideran que la nueva regulación es insuficiente para garantizar el descanso y el libre tránsito. Por ello, ya preparan alegaciones contra un texto que, a su juicio, no soluciona los problemas de ruido y masificación.
La Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao critica que la norma es continuista y no diferencia las necesidades de cada barrio. Señalan que se aplica la misma normativa a zonas con realidades muy distintas, lo que no contribuye a resolver las problemáticas.
Fuentes de las asociaciones vecinales recuerdan que en 2018 el consistorio ya intentó crear un plan director de terrazas para solventar la saturación en lugares como Ledesma, García Rivero o Pozas, pero el proyecto fue archivado. Ahora, la situación se ha agravado y el problema se ha extendido a más calles porque, según critican, el Ayuntamiento “en cuanto tiene un espacio libre y le piden terraza, le da autorización”.

"La fusión de usos dentro de un tramo de calle es lo que hace una ciudad viva."

Un portavoz de la asociación vecinal
Los vecinos denuncian que hay calles donde viven familias que no pueden estar “con un ruido de 80 decibelios a partir de las seis o siete de la tarde”. Este problema se une al hecho de que “el ayuntamiento permite beber en la calle”, lo que provoca que en muchas ocasiones las aceras resulten intransitables y se formen tapones de gente.
Esta situación genera una dificultad añadida para la accesibilidad universal que, según denuncian, la ordenanza no garantiza. La referencia de una persona con poca visión es la fachada. Entonces, si en la fachada también ponemos el negocio, pues se dificulta el paso.
Las asociaciones vecinales están redactando sus alegaciones y propuestas, que presentarán antes del 22 de mayo. Tienen “todas” las esperanzas puestas en que se acepten porque entienden que es “justo”, “coherente” y “razonable”.