Darrun Hilliard (13 de abril de 1993, Bethlehem, Pensilvania) ha manifestado su intención de echar raíces en el Surne Bilbao. A medida que se acerca al tramo final de su carrera profesional, el alero estadounidense ha encontrado en Bilbao un lugar ideal para su familia y para disfrutar del baloncesto. Según sus palabras, la ciudad “ni demasiado grande ni demasiado pequeña, ideal” ha sido clave para la felicidad de su esposa e hijos, quienes se han adaptado perfectamente a su nuevo entorno.
Hilliard, con una notable trayectoria en la Euroliga y la NBA, elogia la dirección ascendente del Surne Bilbao. Destaca la ambición del club de no solo sobrevivir en la liga ACB, sino de buscar una mejora constante, bajo el liderazgo de figuras como Rafa Pueyo y Jaume Ponsarnau. El jugador aspira a seguir siendo parte de este proyecto, contribuyendo al crecimiento y éxito del equipo.
Durante su infancia, Hilliard nunca imaginó convertirse en profesional, viendo el deporte como una mera diversión. Su madre jugó un papel fundamental en la formación de su personalidad y ética de trabajo. Los sacrificios y el esfuerzo de su progenitora influyeron profundamente en él, llevándolo a elegir la prestigiosa universidad de Villanova para permanecer cerca de casa. Tras su exitoso paso por la NCAA, fue seleccionado en el draft de 2015 por los Detroit Pistons, un momento que describió como un sueño hecho realidad.
En su etapa con los San Antonio Spurs, tuvo el honor de ser entrenado por el legendario Gregg Popovich y compartió vestuario con grandes figuras como Pau Gasol, a quien considera “mi hermano”. En 2018, a los 25 años, cruzó el charco para jugar en Europa, iniciando su andadura en el Baskonia de Gasteiz. Aunque la adaptación al baloncesto europeo fue un desafío, Hilliard reconoce la riqueza de esa experiencia y afirma haber encontrado en Bilbao la estabilidad y felicidad que buscaba.




