Robo en una peluquería de Barakaldo genera frustración en su propietaria

La dueña del negocio denuncia el estrés y la pérdida de trabajo ocasionados por el incidente, mientras el ladrón sigue en libertad.

Imagen de la puerta rota de una peluquería en Barakaldo tras un robo.
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Imagen de la puerta rota de una peluquería en Barakaldo tras un robo.

Una peluquería en Barakaldo fue objeto de un robo a finales de abril, y la propietaria del negocio ha expresado su profunda frustración por el estrés y la pérdida de trabajo que le ha supuesto el incidente, mientras el ladrón permanece en libertad.

La dueña del negocio, una peluquería ubicada en la calle Arrandi, lleva ocho años al frente del establecimiento. En la madrugada del último día de abril, un miércoles, la alarma del local se activó a las 02:18 horas. Al revisar las imágenes de las cámaras desde su teléfono móvil, comprobó que un individuo estaba entrando. Vestía de negro y cubría su rostro con una capucha para evitar ser identificado.
El ladrón utilizó la tapa de una alcantarilla de la acera de enfrente para golpear el cristal de la puerta, aunque no logró romperlo por completo. En las grabaciones se observa cómo da una patada al vidrio y accede tranquilamente. En un rápido recorrido por el negocio, que no duró ni un minuto, sustrajo secadores, planchas, champús y mascarillas, que introdujo en una bolsa azul. La propietaria ha señalado que el valor material no es lo más importante.

"Lo peor no fue lo que robó sino el tiempo que perdí, el estrés, la impotencia... Toda la noche sin dormir y una mañana perdida de trabajo en el juzgado para que el ladrón siga en la calle haciendo lo mismo."

la dueña de la peluquería
Inmediatamente llamó a la Policía, con la que también se puso en contacto la central de alarmas. Una patrulla que se encontraba en las inmediaciones avistó a un individuo sospechoso y lo detuvo. Llevaba consigo lo robado. Los agentes devolvieron el botín a su dueña y la citaron para el día siguiente a las 11:00 horas en el juzgado para un juicio rápido. Estuvo entre el local y la comisaría desde las 02:30 hasta las 07:00, regresando después a la peluquería para retirar los cristales y colocar una plancha blanca que le permitiera seguir trabajando. La propietaria, que cuenta con cuatro empleadas, tuvo que cancelar varias citas programadas con clientas para poder asistir a la vista judicial.
Dado que el detenido no asumió los hechos, el juicio no pudo celebrarse esa mañana y deberá ser reprogramado. La dueña teme que el proceso pueda tardar entre dos y tres años. El ladrón, una persona con múltiples antecedentes, ya se encuentra de nuevo en la calle. La propietaria sugiere que si está enfermo o drogado, debería ingresar en un centro de desintoxicación. Reconoce que la Policía actuó correctamente, pero lamenta que los delincuentes se rían de la justicia, entrando por una puerta y saliendo por otra.
Para colmo, mientras estaba con los operarios el mismo miércoles por la tarde, instalando persianas en el escaparate para evitar nuevos robos, la dueña se percató de que el maletero de su coche, aparcado frente a la peluquería, estaba abierto. En ese momento, observó a dos individuos intentando robar en su vehículo. Llamó a la Policía y los delincuentes huyeron.

"Estamos cansados de tanta violencia. La cosa se está poniendo muy fea. Cuando yo llegué no era así. Ahora no nos sentimos seguros, tenemos miedo. Trabajamos con la puerta del local cerrada. Hace poco también robaron en otra peluquería cercana y en la farmacia."

la dueña de la peluquería