A la preocupación ya expresada en la haurreskola de Zazpilanda, se suma ahora la de las familias de la haurreskola de Miribilla, quienes denuncian un deterioro progresivo de las condiciones del centro tras cerca de tres meses con la limpieza afectada.
En los últimos días, la tensión ha ido en aumento tras la aparición de restos de basura en el patio del recinto, entre ellos cabezas de pescado y papeles esparcidos, que permanecieron durante varios días generando molestia y mal olor. Un miembro de una familia afectada afirmó que “respetamos el derecho a la huelga, pero esto ya es vandalismo”.
“"Desde que empezó la huelga viene con tos irritable y tiene recaídas constantes. Es difícil evitar que enfermen en un entorno así."
La falta de limpieza, aseguran, no se limita al exterior. En el interior, los suelos acumulan polvo y suciedad, lo que afecta incluso la actividad diaria. Un miembro de una familia explicó que “tocas el suelo y está sucio. Cuando el patio no está en condiciones, los niños tienen que quedarse en clase”, y considera que la situación “ha pasado ya un límite”.
La preocupación de las familias va más allá de lo visible. La falta de higiene está teniendo consecuencias en la salud de algunos niños. En un caso, una niña ha encadenado varios episodios de fiebre y problemas respiratorios en los últimos meses. Las familias insisten en que no cuestionan el derecho a la huelga del personal de limpieza, pero sí la falta de medidas que garanticen unas condiciones mínimas en un centro que atiende a bebés de entre cuatro meses y dos años.
A la espera de una solución, crece la inquietud entre los padres y madres de las dos haurreskolas bilbaínas afectadas, algunos de los cuales ya contemplan medidas para evitar exponer a sus hijos a esta situación. Un progenitor finalizó diciendo que “si esto sigue así, tendré que coger vacaciones forzadas para tenerla en casa”.




