Ayer, el parque Otxartaga de Ortuella fue el escenario de una concentración de más de un centenar de coches clásicos, para el deleite de aficionados al motor y amantes de los vehículos históricos. El evento exhibió una variedad de modelos icónicos como el Seat 600, Ford Capri, Renault 5 y Mazda MX-5, así como piezas singulares como el Gordini, Escarabajos, Mitsubishi 3000GT y Opel Ascona. Además, una docena de motos y bicicletas antiguas también estuvieron expuestas, en una jornada marcada por el buen tiempo.
Desde las diez de la mañana, los participantes comenzaron a llegar, estacionando sus vehículos en fila y transformando el parque en un escaparate. Muchos de los asistentes revivieron recuerdos de su infancia mientras los cromados brillaban al sol. Al mediodía, se realizó una ruta por los alrededores, y por la tarde se entregaron los premios. Estos incluyeron galardones para el vehículo llegado desde más lejos (un Mercedes de Navarra), la asociación más numerosa (Clásicos de Santurce) y el vehículo más antiguo (un Goggomobil ultraligero de Mungia).
“"Cuando yo era pequeño, los coches que veía eran los que traigo aquí ahora, crecí con ellos."
La asociación Clásicos Ortuella está detrás de la organización, celebrando este año su duodécima edición. Según explicó el presidente de la asociación, antes realizaban el evento en el Paseo Europa, pero el espacio se les quedó pequeño. También señaló que suelen reunir entre 130 y 140 coches, dependiendo del clima. Mencionó que su pasión por el motor viene de lejos y expresó preocupación por el futuro de esta afición, dada la escasa participación de jóvenes.
Entre los participantes, se escucharon varias historias personales. Un vecino de Santutxu, de 70 años, cuidaba su Seat 12D Especial 2000, adquirido casi nuevo y por el que, a pesar de haber recibido ofertas de 20.000 euros, no piensa vender. Otro participante, vecino de Barakaldo, exhibió un Seat 124 que fue de su padre. Un propietario originario de Ortuella, residente en Zumaia, llevó un exclusivo Ford Capri, destacando que es un modelo poco común.
La presencia de jóvenes también fue notable. Un joven de 24 años de Getxo, que compró un Volkswagen Jetta hace cinco años, compartió que su pasión por los coches clásicos le viene desde la infancia. Asiste a la mayoría de las concentraciones de la zona y valora las amistades que se forjan en este ambiente. Aunque admitió que debería cuidar más su coche, se mostró optimista sobre el futuro de la afición, observando un creciente interés entre los jóvenes.




