El Surne Bilbao hace historia con su segundo título europeo consecutivo

El equipo bilbaíno se corona campeón de la FIBA Europe Cup por segunda vez, consolidando su legado en el baloncesto continental tras vencer al PAOK Salónica.

Imagen genérica de un balón pasando por una red de baloncesto, con las luces del estadio difuminadas al fondo.
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Imagen genérica de un balón pasando por una red de baloncesto, con las luces del estadio difuminadas al fondo.

El Surne Bilbao ha conseguido un hito histórico al ganar por segunda vez consecutiva la FIBA Europe Cup, un logro que lo sitúa en una posición privilegiada en el baloncesto europeo y abre nuevas perspectivas para el deporte en Bilbao y Bizkaia.

El Surne Bilbao entró ayer en un selecto grupo de equipos en la historia del baloncesto europeo y del deporte vasco. Nadie en la FIBA Europe Cup había logrado repetir título, y solo el Bidasoa poseía dos coronas continentales. Con esta victoria, los hombres de negro se han ganado el derecho a ser considerados inolvidables y eternos. Este segundo triunfo europeo abre las puertas a un futuro prometedor, buscando aprovechar el impulso de las 10.000 personas que llenaron el Bilbao Arena para convertir el baloncesto en una referencia deportiva en Bilbao y Bizkaia.
El título del año anterior dejó sin palabras a los más veteranos y conquistó a los más jóvenes. Ahora, todos juntos vieron a su equipo coronarse campeón de nuevo en una final muy exigente contra el PAOK Salónica, un dignísimo finalista en ambas ocasiones. La afición del Surne Bilbao reconoció el esfuerzo del equipo griego con una larga ovación mientras recogían sus medallas de subcampeones.
Antes de que el trofeo fuera alzado al cielo de Miribilla, la final fue un desafío constante. El PAOK, un rival aguerrido y con gran calidad, amenazó durante toda la primera parte con llevarse el título a Salónica. Los griegos, con un juego atípico basado en el uno contra uno, encontraron las debilidades en la defensa local, especialmente en el rebote, lo que les permitió anotar doce puntos en segundas oportunidades y mantener la igualdad en el marcador antes del descanso. El Surne Bilbao, por su parte, no lograba asentar su ataque, con fallos en lanzamientos cómodos y tiros libres que prolongaban el sufrimiento.
La paciencia fue una virtud clave en la segunda mitad. Cuatro puntos rápidos al inicio del tercer cuarto igualaron la final, aunque el PAOK se resistió a ceder. Sin embargo, un triple de Normantas estableció el ansiado margen de siete puntos y desató un parcial de 10-0 que cambió el rumbo del partido. La defensa del Surne Bilbao se intensificó, con Hlinason como baluarte, haciendo casi imposible que el equipo heleno anotara. A pesar de algunas dudas en los minutos finales, el Surne Bilbao mantuvo la calma y saboreó la gloria de su segundo título europeo consecutivo.