El Euskal Museoa de Bilbao reabrirá sus puertas en junio, aunque la fecha exacta aún está por concretar. Tras su cierre al público en octubre de 2021, la reapertura traerá una renovación integral del museo, con una ampliación del 38% de su infraestructura, constituyendo una de las intervenciones culturales más relevantes realizadas en la ciudad en los últimos años.
Lejos de ser una simple reforma arquitectónica, la actuación supone una transformación integral que combina restauración patrimonial, ampliación de espacios y redefinición del discurso museográfico, con el objetivo de adaptar la institución a las exigencias del siglo XXI. Actualmente, se están realizando los últimos retoques para finalizar el proceso de remodelación, que ha sido complejo debido a la naturaleza de las estructuras. El pasado domingo se realizó el desmontaje de las grúas y, en estos momentos, se está procediendo a la instalación de unas 1.000 obras de arte pertenecientes a su colección, que constituirán la exposición semipermanente con la que el Euskal Museoa abrirá sus puertas en junio.
“"La idea es que cada cierto tiempo se vayan sustituyendo para que las 5.000 obras que constituyen la colección del museo puedan ser admiradas por el público de forma rotatoria."
El proceso de transformación no ha estado exento de dificultades. Durante las obras surgieron problemas estructurales no previstos, habituales en edificios de gran antigüedad, que obligaron a modificar los planes iniciales. Estas complicaciones han derivado en retrasos en el calendario previsto, ya que en principio estaba previsto reabrir el espacio en 2024.
La remodelación ha contado con una inversión de veinte millones de euros, aportados a medias por la Diputación Foral de Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao. El proyecto ha sido desarrollado por el estudio navarro Vaillo + Irigaray Architects, dirigido por los arquitectos.
Más allá de la dimensión arquitectónica, el proyecto implica también una redefinición del modelo de museo. La intervención busca convertirlo en un espacio más abierto, dinámico y relevante, capaz de actuar como una ventana internacional hacia la cultura vasca y de consolidarse como un referente dentro del panorama museístico europeo. El edificio Misericordia será el espacio expositivo del futuro museo, que contará con 6.400 metros cuadrados, más del doble que el anterior. En él, los nuevos lenguajes expositivos y los últimos recursos tecnológicos invitarán a conocer las raíces de la cultura vasca, su lengua, su territorio y piezas icono o joyas antropológicas de los diferentes territorios de Euskal Herria. El acceso al futuro museo se realizará a través del espacio Kurtze, al que se ha unido mediante una galería acristalada que llenará de luz natural el espacio.
Arquitectónicamente, destaca por ser un gran volumen vaciado, con nuevos lenguajes expositivos y recursos punteros. En uno de sus extremos, se creará una atmósfera inmersiva gracias a una gran maqueta multimedia proyectada sobre una de las paredes de cuatro metros de altura. En la zona central y el graderío, una gran vitrina y recursos sonoros ayudarán a descubrir la lengua vasca a través de voces, poniendo en valor su riqueza y carácter vivo en continua evolución. Completa la propuesta de esta área un montaje expositivo que simula un bosque de robles en el que el público podrá adentrarse para descubrir piezas icónicas asociadas a la cultura vasca, presididas por el viejo roble de Gernika. A la oferta expositiva se suma el Gastrolab, un laboratorio gastronómico destinado a talleres y creación, la sala de exposiciones temporales, un almacén visitable o un área de conocimiento, entre otros.




