Hasta hace pocos años, era impensable ver a trabajadores en su puesto un día festivo, a excepción de los dedicados a servicios esenciales u hostelería. Sin embargo, hoy en día, los ritmos de los consumidores y el auge del turismo impulsan a muchos negocios a levantar sus persianas y aprovechar los días no laborables para ofrecer sus productos a los clientes.
El Casco Viejo de Bilbao, punto neurálgico para las visitas turísticas, es un escaparate de esta evolución. En jornadas como la actual, este espacio bulle con la convivencia de pequeños comercios, franquicias, bares y restaurantes. Algunos han abierto por cumplimiento de contrato, otros por voluntad propia. Los datos indican que en el sector comercial, solo en Bilbao, se emplean más de 4.000 personas, cifra que asciende a 10.000 en el Territorio Histórico de Bizkaia.
Los propietarios de pequeños comercios reconocen que no les supone un gran esfuerzo abrir un festivo, sobre todo si el día siguiente es laborable. No obstante, para algunos, como Kabán Lahun o Equivalenza, el domingo es un día sagrado. Se adaptan a las nuevas formas de consumo y a los clientes que deciden pasear por el Casco Viejo y entrar en sus establecimientos.
Los numerosos guías que comparten las calles con los vecinos muestran a los turistas las zonas más emblemáticas de este barrio, brindándoles la oportunidad de conocer pequeños comercios de cercanía, como Le Chocolat, que ofrece “souvenirs de calidad”. Sus bombones y chocolates no solo sirven como un excelente recuerdo de las visitas a la villa, sino que también son un distintivo por el que los vecinos acuden a comprar estos dulces.
“"Soy yo la que trabaja estos días. Mis trabajadores libran los festivos."
Otros detalles se pueden encontrar en La Casa de los Minerales, incluso en un día festivo. Según indica la propietaria, la apertura en estas jornadas es, en su caso, casi una obligación para poder hacer frente a los gastos.




