EH Bildu elabora un plan en Barakaldo para abordar la migración apostando por el euskera para cohesionar a los menores

La coalición soberanista diseña 30 acciones, incluyendo formación en diversidad para funcionarios municipales.

Imagen genérica de una pancarta de partido político de Euskadi con símbolos abstractos de diversidad y comunidad.
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Imagen genérica de una pancarta de partido político de Euskadi con símbolos abstractos de diversidad y comunidad.

EH Bildu ha presentado un plan de 30 acciones en Barakaldo para abordar la migración y la diversidad, utilizando el euskera como herramienta para cohesionar a los menores.

EH Bildu ha diseñado en Barakaldo un plan de 30 acciones para abordar la migración y la diversidad cultural, bajo el nombre de 'Txibirita'. Entre las medidas destacan la formación en diversidad para los funcionarios municipales, la implementación de protocolos antirracistas en las comisiones de fiestas y el uso del euskera como herramienta para cohesionar a los menores.
Este plan surge a raíz del III Plan Intercultural de Barakaldo, aprobado en 2024, que, según el principal grupo de la oposición, «carece de apuestas claras para dar respuestas a las necesidades y características de la población». Tras argumentar que más de 50 propuestas iniciales no fueron incluidas, han desarrollado ahora esta estrategia, basada en «un análisis de los flujos migratorios actuales y de los problemas más frecuentes de la población recién llegada». La portavoz del partido, María Solar, criticó que la gestión actual de los recursos es «cada vez más caótica y descoordinada».

"Para nosotras es un principio fundamental que todas las personas que viven en nuestro país, todas, merecen vivir con dignidad, merecen tener todos los derechos garantizados."

Diana Urrea · Parlamentaria de EH Bildu
Diana Urrea, parlamentaria de EH Bildu, remarcó que 'Txibirita' establece tres objetivos principales: la creación de un plan con propuestas concretas y colaboración del movimiento popular, la formación de un grupo interno para su seguimiento y mejora, y el mantenimiento de un contacto permanente con los agentes y colectivos locales para detectar las necesidades reales. Reafirmó el compromiso de la formación «en pro de los derechos de las personas migrantes, de las personas refugiadas y de las personas apatridas, para garantizar que nuestra comunidad sea una comunidad acogedora».