Borja Otaola ha regresado del Campeonato de Europa de Kettlebell Sport, celebrado hace unas semanas en York, con dos nuevas medallas de oro. Otaola, que ya se proclamó campeón del Mundo en Lyon en 2022, amplía así su palmarés. Por su parte, Vanesa Moreno ha logrado una meritoria medalla de bronce en su primera participación internacional.
Aunque Otaola ya mantenía hábitos deportivos, no se inició en esta disciplina hasta 2020, cuando el cierre de los establecimientos por la pandemia de COVID-19 le obligó a improvisar: “Con el objetivo de mantenerme en forma encontré esta herramienta. En cuanto a inversión de material, tiempo que le tienes que dedicar y espacio, yo creo que es la mejor para mantener una salud interesante. Trabajas todo de manera conjunta: cardio, resistencia, fuerza, coordinación, respiración…”, explica.
Moreno, aunque conocedora de las Kettlebell, comenzó su práctica deportiva más tarde y en apenas “siete u ocho meses”, como reconoce el bilbaíno, ha conseguido esta hazaña.
El Kettlebell Sport es una modalidad que consiste en realizar el máximo número de repeticiones de un movimiento concreto durante un tiempo determinado. A diferencia de la halterofilia, como explica el atleta bilbaíno, este deporte es mucho más de resistencia: “No puedes soltar la Kettlebell durante la prueba, que puede ser de 10 o 12 minutos. Aquí haces repeticiones hasta que la sueltas”. El ganador será el participante que más repeticiones haya realizado en ese periodo.
Si bien Kettlebell Sport es el término estadounidense adoptado mundialmente, el nombre histórico de esta disciplina originada en los países del este es Girevoy Sport. “Muchos atletas rusos, ucranianos, lituanos… emigraron por todo el mundo. Finalmente, en Estados Unidos la bola redonda la asemejaron con la unión de una tetera (kettle) y una campana (bell). De ahí surgió el nombre Kettlebell”, detalla Otaola.
A pesar de ser un deporte minoritario, su origen se remonta a la tradición rural. "En las balanzas de los comercios rusos, en un extremo se ponía el alimento y en el otro unas figuras llamadas puds, que era la unidad utilizada en el país para indicar la medida y el peso. Cuando terminaba la relación comercial los levantaban".
Aunque la popularidad de este deporte ha aumentado en países como Italia, Inglaterra, Francia, Brasil o Canadá, Borja Otaola señala que en su entorno sigue siendo minoritario y poco conocido. Para afrontar esta situación, él y otros compañeros han impulsado diversas iniciativas: “Hemos creado un club estatal y en colaboración con clubes de otras zonas organizamos unos cuatro o cinco campeonatos presenciales. Bajo la supervisión de un juez internacional acreditado, podemos seleccionar a los atletas para campeonatos internacionales. Paralelamente, tenemos una liga online donde se establece una prueba cada dos meses. Siguiendo un protocolo, los atletas se graban un vídeo en casa, su box o gimnasio y los jueces lo validan”.
Más allá de la competición, el Kettlebell ofrece grandes beneficios para la salud. “De esto solo viven atletas muy puntuales en la élite de Rusia o gente muy experimentada que da clases y tiene muchos practicantes. Pero es un deporte en el que si eres constante puedes tener resultados interesantes para la salud. Lo puedes practicar durante toda la vida, el ratio de lesiones es mínimo y con poco tiempo y espacio trabajas lo principal. La gente, ya sea porque no lo conoce o porque no hay muchos entrenadores especializados, no lo practica”, concluye el atleta bilbaíno.




