Los colectivos contrarios a la construcción del túnel bajo la Ría han alertado este martes que el proyecto provocará un aumento del tráfico a medio y largo plazo, así como un incremento de la contaminación desde el inicio de las obras. Este aumento se deberá al trasiego de camiones y al movimiento de tierras en las dos bocas del subfluvial, ubicadas en Portugalete y Getxo.
“"Estamos ante un proyecto cuyos daños se asumen como inevitables."
Etxeandia ha comparecido en el Parlamento Vasco para solicitar a la Diputación que, antes de iniciar las obras, realice un estudio para determinar si existen alternativas que permitan descartar el proyecto, cuya ejecución está prevista para el próximo verano. Ha argumentado que el problema de movilidad en el Bilbao Metropolitano no radica en la falta de infraestructuras, sino en la ineficiencia de un modelo donde la mayoría de los coches circulan con una sola persona, abogando por más transporte público y bicicletas.
Un informe revelado a finales de 2023 ya indicaba que la propia Diputación reconocía que el túnel, destinado a aliviar la circulación en La Avanzada y el Puente de Rontegi, generaría un "efecto llamada". Este efecto contradice los planes institucionales para reducir emisiones contaminantes y desincentivar el uso del vehículo privado. Se estima que, tras una década de funcionamiento del subfluvial, el tráfico será un 21% superior al actual, y un 38% más de vehículos en 20 años.
Las plataformas opositoras presentaron hace meses un recurso contencioso-administrativo, alegando que la ejecución del subfluvial tendrá efectos negativos en la salud de los residentes de la zona y vulnerará la nueva normativa europea de calidad del aire al elevar la concentración de sustancias contaminantes. La Diputación está actualmente resolviendo los concursos públicos para adjudicar los cuatro lotes en los que se ha dividido el proyecto del subfluvial. El proyecto requiere una inversión de 542 millones de euros y se calcula que los trabajos durarán al menos seis años.




