Burnout: un psiquiatra explica cuándo el estrés laboral cruza la línea hacia una patología

El especialista de Quirónsalud Vitoria detalla las señales de alarma y desmonta el mito de que quienes lo sufren son 'gente débil'.

Primer plano de un escáner cerebral con sutiles vías neuronales brillantes, representando la salud mental y el estrés, sobre un fondo desenfocado del interior de un hospital moderno. Iluminación suave y difusa.
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Primer plano de un escáner cerebral con sutiles vías neuronales brillantes, representando la salud mental y el estrés, sobre un fondo desenfocado del interior de un hospital moderno. Iluminación suave y difusa.

El síndrome de burnout o desgaste profesional es cada vez más frecuente. Un psiquiatra de Quirónsalud Vitoria explica cómo diferenciar el estrés común de una patología mental y cuáles son sus señales de alarma.

El síndrome de burnout o desgaste profesional se ha convertido en un tema recurrente en los últimos años. Sin embargo, es fundamental diferenciarlo de un trastorno mental. El psiquiatra de Quirónsalud Vitoria, Álex Bilbao Idarraga, ha explicado en una entrevista en COPE Euskadi que la propia OMS lo clasifica como un "fenómeno laboral", no como una enfermedad mental. Según el experto, se sustenta en tres pilares: distanciamiento, agotamiento y sensación de falta de eficacia en el trabajo.
Existen señales de alarma que indican que el estrés laboral puede haber evolucionado hacia una patología. Según Bilbao Idarraga, una clave es la persistencia de los síntomas fuera del entorno de trabajo. "Que el fin de semana no sea reparador, incluso que unas vacaciones no te permitan desconectar", son indicativos claros. A esto se suman la aparición de tristeza muy abatida, síntomas ansiosos como el miedo a ir al trabajo o, en casos más graves, el consumo de sustancias para afrontar o para olvidar la jornada laboral.
El impacto del desgaste profesional no es inmediato, sino que se manifiesta de forma "paulatina, algo erosivo", según el psiquiatra. La principal señal de que el problema ha adquirido una dimensión clínica es la pérdida de funcionalidad en todos los ámbitos de la vida. "Cuando llegas a casa y estás pensando en el trabajo, no estás donde tienes que estar, no disfrutas de tu familia, no disfrutas de tu vida, dejas de hacer las cosas que hacías", detalla el doctor.

"No es gente débil, no. Más bien habitualmente suele ser gente con puestos de responsabilidad, compuestos importantes que llega un momento en el que no pueden más."

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Contrario a lo que se podría pensar, quienes sufren burnout no son personas débiles. Bilbao Idarraga desmonta este cliché: "No es gente débil, no. Más bien habitualmente suele ser gente con puestos de responsabilidad, compuestos importantes que llega un momento en el que no pueden más". El experto señala que es una combinación de puestos exigentes, horarios amplios, escaso reconocimiento y ambientes laborales desfavorables, filtrado por la situación y vulnerabilidad de cada persona.
A nivel cerebral, el estrés laboral sostenido provoca una "disregulación de sistemas", explica el psiquiatra. El sistema primitivo de defensa y huida se hiperactiva, generando ansiedad, mientras que los sistemas más avanzados, responsables de la planificación y el control, "están más apagados", lo que afecta a la capacidad de gestionar las emociones y las tareas diarias.
El doctor insiste en que, aunque no todo malestar laboral debe ser considerado una patología, es crucial una valoración profesional. Pedir ayuda "no es exagerar y que tampoco es no poder con la presión", afirma. El psiquiatra anima a considerar la salud mental como cualquier otra área de la salud: "Si tenemos un malestar gástrico, pues vamos al médico a preguntar. Y si tenemos un malestar mental, pues deberíamos de llegar al médico a preguntar igual."
Finalmente, el especialista envía un mensaje tranquilizador a quienes dudan en dar el paso. "Ir al médico a preguntar no implica un tratamiento psiquiátrico, no implica un tratamiento psicológico, no implica una medicación, implica una evaluación y una respuesta a esos síntomas". A veces, concluye, la respuesta puede ser simplemente que lo que le ocurre al paciente "es normal y ya está", algo que resulta liberador tanto para el profesional como para la persona afectada.