La victoria de los aficionados del Burdeos Beagles se trasladó fuera del campo en Bilbao este sábado. Cientos de seguidores franceses partieron desde la plaza Indautxu y recorrieron varias calles hasta San Mamés, entonando cánticos típicos y gritando "¡Bilbao!, ¡Bilbao!" en varias ocasiones.
Tras la conclusión del encuentro, aficionados de ambos equipos volvieron a tomar las calles de Bilbao para poner el broche final a una jornada marcada por el ambiente festivo y la convivencia. Miles de seguidores compartieron bares, plazas y zonas céntricas.
Esta celebración sirvió como cierre al regreso del rugby a Bilbao ocho años después. La capital vizcaína se convirtió en el epicentro de este deporte, combinando espectáculo deportivo, turismo y un importante impacto social y económico.




