Bilbao, un horno en mayo: la ciudad se adapta al calor extremo

El Ayuntamiento activa el plan de calor con refugios y juegos de agua ante las temperaturas récord, mientras los expertos piden medidas estructurales.

Imagen genérica de una calle calurosa.
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Imagen genérica de una calle calurosa.

Bilbao se ha convertido en un horno este mayo, con temperaturas cercanas a los 40 grados, obligando al Ayuntamiento a activar medidas de adaptación ante episodios de calor cada vez más frecuentes.

La villa de Bilbao se enfrenta a un calor sofocante, con termómetros que han rozado los 40 grados, registrando el mayo más cálido de las últimas tres décadas. Ante esta situación, el Consistorio ha puesto en marcha su plan de calor, habilitando 134 refugios climáticos (68 exteriores y 66 interiores) y adelantando la activación de los juegos de agua para aliviar a los vecinos.
Sin embargo, voces expertas advierten de que estas medidas paliativas no son suficientes. Un estudio de Tecnalia ha identificado las zonas más expuestas al estrés térmico en la ciudad. El informe concluye que 14 de los 40 barrios presentan áreas que superan los umbrales de riesgo, especialmente en entornos densos y con mucho pavimento. Por el contrario, las zonas con más arbolado o cercanas a la ría actúan como reguladores naturales.
El estudio subraya la necesidad de implementar soluciones estructurales, como la creación de más zonas verdes, la reducción de superficies duras y el establecimiento de corredores que favorezcan la ventilación, para adaptar la ciudad a un clima distinto al que fue concebida.
El impacto del calor se extiende más allá de la ciudad. El campo vizcaíno también se ve afectado. El Departamento de Sostenibilidad y Medio Natural de la Diputación Foral de Bizkaia señala que las temperaturas aumentan mientras las precipitaciones se mantienen, aunque con episodios más intensos. Esto repercute en la economía rural, pudiendo reducir la producción de ciertas hortalizas. En el sector vitivinícola, con unas 450 hectáreas dedicadas al txakoli, se debate la adaptación de cultivos o la introducción de variedades más resistentes al calor.
Instituciones y ciudadanos se enfrentan a un escenario cada vez más habitual. La Diputación insiste en la necesidad de "desacelerar el cambio climático" y avanzar hacia una sociedad más resiliente, ya que lo que antes era excepcional empieza a ser rutina. El sentir general en la calle es claro: "Demasiado calor para ser mayo".