Bilbao y San Sebastián: El coste y las dudas para albergar el Mundial de Fútbol 2030

La nueva propuesta de las instituciones vascas a la FIFA genera interrogantes sobre el coste y la organización del evento.

Balón de fútbol sobre hierba, red de portería difuminada al fondo.
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Balón de fútbol sobre hierba, red de portería difuminada al fondo.

Bilbao y San Sebastián ven peligrar su candidatura como sedes del Mundial de Fútbol 2030 tras la presentación de una nueva propuesta por parte de las instituciones vascas, que eleva las dudas sobre el coste y la organización.

Lo que comenzó como una leve suspicacia en San Sebastián sobre el impacto negativo del Mundial de Fútbol 2030 en la ciudad, ha terminado poniendo en cuestión la celebración de la cita no solo en la capital guipuzcoana, sino también en Bilbao. Ambas ciudades se postulan como sede desde 2022, y se daba por hecho que el mayor espectáculo deportivo del planeta sería la culminación a la estrategia vasca por mostrarse al mundo. Pero esa posibilidad ahora está en serio riesgo.
Una sucesión de señales claras apuntan a ello. A las dudas iniciales del alcalde donostiarra, siguieron las de la diputada general de Bizkaia y el propio lehendakari calificó las exigencias de la FIFA como «leoninas». También el PNV ha mostrado sus dudas, a pesar de liderar todas las administraciones implicadas. Los socialistas, por su parte, han pedido participar en la reflexión en las últimas dos semanas.
Las instituciones vascas han dado un paso más. Han revelado que hace dos años marcaron varias "líneas rojas" a la FIFA que esta ignoró, y ahora plantean un escenario diferente: en vez de dos sedes (Bilbao y San Sebastián) acogiendo cuatro partidos cada una, una sola sede con dos estadios (San Mamés y Anoeta) para una fase de grupos. Esto reduciría la inversión a la mitad.
Los gobiernos no quieren dar cifras por las cláusulas de confidencialidad, pero fuentes conocedoras del proceso hablan de más de setenta millones de euros en total como cifra de salida, que se quedarían en unos 35. Es decir, menos de 20 millones en cada ciudad.

"Queríamos y queremos el Mundial, pero no a cualquier precio"

Juan Mari Aburto · Alcalde de Bilbao
El alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, ha confirmado que la cuestión económica es una de las más relevantes. "Acoger la salida del Tour supuso una inversión 12 millones y ahora estaríamos hablando de una cifra muy superior", afirmó. También mencionó el despliegue de seguridad, costes logísticos, movilidad, alojamiento y reformas fiscales.
Aburto detalló que el domingo, "poco antes de las doce de la noche" del 31 de mayo, las instituciones vascas enviaron a la FIFA el documento con la nueva situación. Ese día vencía el plazo para que las ciudades candidatas presentaran su presupuesto. Las vascas aprovecharon para girar el planteamiento: ofrecer no dos sedes, sino una sede con dos estadios.
Ahora la pelota está en el tejado de la FIFA. En principio, su plan era pronunciarse sobre las candidaturas a finales de año. Sin embargo, ante el giro de la situación en Euskadi, Aburto espera que la federación internacional "se ponga en contacto con nosotros para explorar" el nuevo escenario.
El alcalde de Bilbao también mencionó la exclusividad que exige la FIFA, que comprometería la organización de otros eventos en Bilbao en el verano de 2030, como la salida del Tour femenino o finales de la Champions femenina.
Aburto recordó que ya ha habido cuatro ciudades (Málaga, Murcia, Gijón y A Coruña) que han renunciado al Mundial porque sus alcaldes consideraban que no era una buena oportunidad para ellas.

"Donostia no se vende"

Jon Insausti · Alcalde de San Sebastián
El alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, fue más contundente: "Donostia no se vende". "Aquí marcamos nuestras condiciones, no tienes que aceptar todo. Donostia es nuestra casa y también nosotros decidimos a quién invitamos a nuestra casa".
Los nuevos planteamientos de las sedes vascas sorprenden a la FIFA. Aunque el Mundial está a punto de arrancar en México, EE UU y Canadá, los ecos desde Euskadi sobre la cita de 2030 causan "notable sorpresa". Fuentes cercanas a la federación indican que "no entienden" lo que está ocurriendo ni por qué se elige este momento crucial para dar este cambio de rumbo.
Las mismas fuentes hablan de "cierto hartazgo", ya que no es el primer conflicto. Hace unas semanas, las instituciones vascas señalaron que la FIFA había endurecido sus exigencias en marzo, algo que la federación desmintió, afirmando que "las condiciones son las mismas desde el primer momento". Es decir, desde que en 2022 las dos ciudades vascas se embarcaron en el proyecto sabían lo que se les pedía.
El lehendakari, Imanol Pradales, tuvo que matizar y reconocer que lo ocurrido en marzo no fue la imposición de nuevas exigencias, sino que se conoció la "letra pequeña" de cuestiones "que no eran claras del todo".
Por su parte, la vicelehendakari primera y consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea, aseguró que la nueva propuesta es una muestra del "compromiso" de Euskadi con la cita deportiva. "No renunciamos".
No obstante, la nota divulgada insiste en que las exigencias a la FIFA son irrenunciables. "Las instituciones vascas entienden que no hacerlo de esta forma (una sede con dos ciudades), sea aceptada o no dicha propuesta, supondría un perjuicio para la sociedad vasca en general". Se reitera el "firme interés institucional vasco", pero "se queda a expensas de respuesta de la empresa organizadora del evento", guiándose por la "perspectiva de país y el interés general".