“"Garantizar que una localidad sea completamente accesible las 24 horas del día, los siete días de la semana, es una misión casi imposible. Se están dando pasos importantes, pero cada discapacidad es un mundo e incluso yo puedo tener dudas sobre si algo es accesible o no."
Bilbao, una ciudad a examen por su accesibilidad
El divulgador Inazio Nieva, con parálisis cerebral, recorre Bilbao para evaluar su accesibilidad, destacando avances y puntos de mejora para la autonomía de personas con movilidad reducida.
Por Erredakzioa Euskadi Egunkaria
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Una rueda de silla de ruedas en una acera de Bilbao, con un paisaje urbano difuminado al fondo, representando los desafíos de accesibilidad.
Inazio Nieva, divulgador e integrador social con parálisis cerebral, ha recorrido Bilbao para analizar su accesibilidad, destacando los avances de la ciudad y los puntos que aún requieren mejora para fomentar la autonomía de las personas con movilidad reducida.
Inazio Nieva, de 26 años, padece parálisis cerebral, una discapacidad que no le ha impedido alcanzar sus metas. Es divulgador sobre diversidad funcional e integrador social, además de un influyente en redes sociales, con 150.000 seguidores en TikTok y más de 100.000 en Instagram. En pocos años, se ha convertido en una voz destacada para el colectivo, buscando normalizar la discapacidad, denunciar injusticias y demostrar que siempre se puede hacer más para garantizar los derechos de estas personas.
Su perseverancia impulsó que el Ayuntamiento de Bilbao aprobara en el pleno de enero un proyecto piloto para incluir pictogramas en las marquesinas de Bilbobus. Nieva defiende que los pictogramas facilitan la comprensión a personas con discapacidad intelectual. Además, se reunió con la Diputación Foral de Bizkaia para avanzar hacia un transporte más accesible.
En la Gran Vía de Bilbao, Inazio detectó el primer elemento incompatible para personas con discapacidad visual: la falta de señales acústicas en las paradas de autobús. Propone la inclusión de códigos NaviLens, ya implementados en algunas estaciones de Euskotren, como la de San Mamés. Estos códigos ofrecen información por voz sobre la parada y el próximo tren, detectándose con solo pasar el teléfono por la zona.
Nieva sostiene que la inclusión va más allá del deporte o el trabajo, y que elementos tan simples como la señalética urbana pueden ser un obstáculo. Menciona que la tipografía, la longitud de las frases o la falta de accesibilidad cognitiva dificultan la comprensión de algunos carteles. Asimismo, muchos contenedores en Bilbao no están adaptados para sillas de ruedas, y considera necesario aumentar el número de taxis adaptados. Según Fekoor, la federación de personas con discapacidad física u orgánica de Bizkaia, los municipios deben contar con un porcentaje de licencias adaptadas, y en localidades de más de 3.000 habitantes, debe haber al menos un vehículo disponible las 24 horas.
Otro obstáculo que Inazio encontró cerca de San Mamés fue la imposibilidad de usar bicicletas debido a su falta de equilibrio. Reclama triciclos, como los que la Diputación Foral de Bizkaia ya ha incorporado a su flota de bicicletas públicas, para poder desplazarse al trabajo. Al finalizar su recorrido, Inazio concluye que Bilbao es una de las localidades más accesibles de Bizkaia, pero que aún queda trabajo por hacer para adaptar la ciudad a cada tipo de discapacidad.



