Como cada año, la feria del libro de Bilbao ha estado concurrida, combinando firmas, recomendaciones y descubrimientos literarios. Este evento ha puesto de manifiesto que la lectura en papel sigue muy presente, aunque adaptada a los nuevos hábitos.
“"La gente, contra lo que se cree, lee más ahora, pero lee otras cosas."
Según el responsable de una librería, citas como esta son esenciales para que el público conozca los establecimientos. Con más de una década al frente de su negocio y una vida ligada al mundo del libro, defiende que el hábito del lector no ha disminuido, sino que el auge de las pantallas ha transformado la forma de consumir textos, haciéndolos más breves y accesibles, pero también ha generado nuevas oportunidades para el libro físico.
Muchos lectores descubren obras en digital y luego desean tenerlas en papel, demostrando cómo ambas formas de lectura pueden complementarse. Entre el público joven también se percibe este equilibrio. Dos jóvenes asistentes a la feria coinciden en su preferencia por el papel, aunque reconocen las ventajas del formato digital. Una de ellas señala que intenta leer cada día al menos un rato antes de dormir, considerándolo una forma de desconectar del uso constante de pantallas.
La otra joven destaca el valor sensorial del libro físico, mencionando el placer de tocar un libro y tenerlo en casa, si bien admite que la comodidad y el peso hacen atractivo al formato digital. Ambas subrayan además el interés de la feria por dar visibilidad a realidades sociales, como la situación en Palestina, presente en algunos de los títulos expuestos.
La jornada demuestra una vez más que el Día del Libro sigue siendo una cita clave en la agenda cultural de la villa, un punto de encuentro entre libreros, lectores y curiosos donde conviven tradición y cambio. En Bilbao, al menos, las páginas siguen pasando.




