“Apostamos por la calidad y la comodidad, no por la cantidad”, asegura Spasky Otalora, cabeza visible de la promotora vizcaína Dekker Events. El festival, que antes se celebraba en las instalaciones de La Ola (Sondika), cuenta ahora con el apoyo del Ayuntamiento de Bilbao y de la Fundación Bancaria BBK.
Los amantes del rock clásico y veterano tienen motivos para disfrutar de la décima edición del Legends, que se celebrará el viernes 26 y el sábado 27 de junio. Los bonos están a la venta desde 115 euros más gastos, y las entradas de día a 70 euros más gastos. La primera jornada acogerá un concierto del rockero estadounidense Chris Isaak. Al día siguiente, Tom Morello, exguitarrista de Rage Against The Machine y Audioslave, ofrecerá su único concierto estatal del año.
Otalora considera que el Legends tiene su propio espacio en el diverso contexto de los festivales vascos, y defiende que la "oferta amplia y diversa" es positiva porque "enriquece la vida cultural y permite que convivan propuestas muy distintas".
Aunque no niega "la dimensión social" y el componente de experiencia del Legends, su impulsor aclara que "nuestro foco sigue estando claramente en la música". Para ellos, "el cartel, la trayectoria de los artistas y el directo están en el centro, es el núcleo principal del Legends, junto a nuestro público, que viene a escuchar, a disfrutar de conciertos de gran nivel y a vivir la música con calma y con atención".
En términos de aforo, el Legends maneja "números asequibles". Otalora se siente "cómodo con el formato", ya que "encaja con nuestra filosofía y también con nuestro público". El festival se dirige a un perfil que "valora mucho la comodidad, la visibilidad, la calidad del sonido y una experiencia agradable, sin agobios ni masificaciones", defendiendo un modelo "alejado de la lógica del gigantismo, una apuesta muy concreta por la calidad artística y por una experiencia cuidada".
En cuanto a los términos económicos, la contratación de artistas de prestigio como Chris Isaak y Tom Morello tiene como consecuencia "cachés más altos cada vez", lo que implica "un esfuerzo económico muy importante" detrás del festival.
Spasky confiesa que "sería complicado este Legends sin apoyo del Ayuntamiento y BBK". "Un festival como el nuestro, basado en artistas con una larga trayectoria, unos cachés elevados y una producción acorde, sería casi imposible de sostener sin ese apoyo". Considera "legítimo" el debate de las subvenciones cuando el dinero es público, lo que conlleva "exigencia, transparencia y reflexión sobre el retorno".
Cualquier festival que recibe subvenciones públicas "puede y debe" tener impacto cultural, social y económico, según Otalora. "En nuestro caso, no solo traemos a Bilbao y a Euskadi artistas internacionales difíciles de ver en otros contextos, sino que también generamos actividad para muchos profesionales, empresas y servicios del entorno. Y, además, contribuimos a posicionar la ciudad y a reforzar una oferta cultural singular".
Lo importante, concluye el responsable del Legends, es que "el apoyo institucional vaya acompañado de un proyecto serio, con identidad, arraigo y vocación de aportar valor al territorio. No se trata solo de atraer visitantes, sino de construir cultura y de hacerlo con criterio".




