La acción del gobierno municipal en Bilbao ha estado marcada por una transformación urbana constante. Más allá de los grandes proyectos, el enfoque se ha dirigido a 'coser' los distritos y reducir la brecha entre el centro y la periferia, con actuaciones en zonas como Peñaskal, Otxarkoaga, Rekalde, Masustegi, San Adrián, Olabeaga y Zorrotza.
El trabajo municipal ha priorizado la instalación de ascensores, rampas mecánicas y zonas de juegos infantiles, además de la peatonalización de espacios para el disfrute ciudadano. Estas pequeñas obras han sido fundamentales para borrar fronteras artificiales y fortalecer la identidad de los barrios.
Uno de los proyectos más recientes es la transformación de la calle Autonomía en un bulevar. Esta intervención, largamente esperada, ha comenzado tras superar las limitaciones técnicas derivadas de la finalización del anillo tranviario y la llegada de la alta velocidad ferroviaria.
La estrategia ha buscado siempre el consenso con las distintas formaciones políticas, logrando que muchas iniciativas salieran adelante de forma unánime, mientras se impulsaba la proyección internacional de la villa mediante eventos culturales y deportivos.




