La aparición de ácido pícrico en laboratorios de varios centros educativos de Euskadi ha generado preocupación. El departamento de Seguridad del Gobierno Vasco ha informado que especialistas de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDE) de la Ertzaintza han retirado seis recipientes con esta sustancia en tres días.
Estos recipientes se encontraron en el IES Miguel de Unamuno de Gasteiz, La Salle de Eibar, IES Aixerrota de Getxo y el Zabalburu Ikastetxea de Bilbao. Los especialistas han iniciado el proceso de neutralización y destrucción de la sustancia.
El ácido pícrico, cuyo nombre científico es 2,4,6-trinitrofenol (TNP), es una sustancia cristalina de color amarillo brillante. En condiciones seguras y humedecido, es relativamente estable, pero al secarse se vuelve altamente explosivo y sensible al calor, la fricción y el impacto. Además, puede reaccionar con metales formando picratos, aún más inestables.
Históricamente, el ácido pícrico fue un reactivo común en la enseñanza de ciencias, utilizado para tinciones histológicas y la identificación de compuestos orgánicos. Los recipientes de esta sustancia, utilizada durante décadas en laboratorios de institutos, quedaron olvidados en armarios y almacenes.
En los últimos días, se ha llevado a cabo una campaña preventiva de inspección y limpieza en centros educativos de Euskadi. Al detectar que la sustancia podía estar deshidratada o cristalizada, se ha seguido el protocolo de llamar a emergencias. Los especialistas de la UDE de la Ertzaintza han intervenido tomando medidas especiales, como la retirada de los recipientes o, si el riesgo era alto, la realización de detonaciones controladas.
El ácido pícrico se absorbe fácilmente por la piel, tiñéndola de amarillo, y puede irritar ojos y mucosas. Sus efectos secundarios incluyen dermatitis, fatiga, problemas estomacales y lesiones hepáticas y renales. Los expertos recomiendan no abrir ni mover frascos etiquetados como Ácido Pícrico y notificar a las autoridades.




