Este domingo, la SD Beasain firmó un empate (1-1) en Loinaz ante la UD Logroñés en un encuentro intenso, competido y cargado de tensión. Aunque el equipo beasaindarra ofreció una buena imagen por momentos, volvió a quedarse sin el premio completo. El conjunto vagonero llegó a ponerse por delante en el marcador, pero terminó cediendo el empate tras el descanso, lo que mantiene abierta la lucha por la permanencia.
El partido arrancó con un ritmo alto y con una UD Logroñés que, consciente de lo que había en juego en la zona alta de la clasificación, salió decidida a imponer su juego desde los primeros minutos. Fruto de esa ambición llegaron las primeras ocasiones claras del encuentro. En el minuto 10, los visitantes estuvieron a punto de adelantarse en una acción que pudo cambiar el rumbo del partido: un jugador estrelló su disparo en el poste y, en el rechace, otro, completamente solo ante la portería, envió el balón fuera de manera inexplicable. Un aviso serio que el Beasain supo interpretar como una llamada de atención.
A partir de ese momento, el conjunto local fue creciendo poco a poco, ajustando líneas y encontrando mayor equilibrio en el juego. El equipo supo resistir el empuje inicial riojano y comenzó a generar sus propias opciones, mostrando solidez defensiva y mayor claridad en las transiciones. Ese trabajo tuvo recompensa en el minuto 26, en una jugada marcada por un error visitante. Una indecisión entre el portero y su defensa fue aprovechada por Bengoetxea, que no perdonó: robó el balón, regateó al guardameta y definió a puerta vacía para hacer el 1-0. El gol desató la euforia en Loinatz y reforzó la confianza de un Beasain que estaba compitiendo de tú a tú ante uno de los equipos fuertes de la categoría.
Con el marcador a favor, los de Arruabarrena supieron manejar los tiempos hasta el descanso, frenando los intentos de reacción de la UD Logroñés y mostrando una versión sólida y ordenada. Sin embargo, el guion cambió tras el paso por vestuarios. El conjunto visitante dio un paso adelante, incrementó la presión y comenzó a generar mayor peligro en campo rival, obligando al Beasain a replegarse más de lo deseado.
El empate llegó en el minuto 56, cuando Santana culminó una acción ofensiva para establecer el 1-1. El gol supuso un golpe para los locales, que vieron cómo se igualaba un partido que habían sabido encarrilar. A partir de ahí, el encuentro entró en una fase más abierta, con alternativas para ambos equipos, aunque sin excesiva claridad en las áreas.
El Beasain intentó rehacerse y buscar de nuevo la portería rival, pero le faltó precisión en los metros finales. Aun así, el equipo no perdió la cara al partido y siguió compitiendo hasta el último minuto, consciente de la importancia de sumar en un momento clave de la temporada. La UD Logroñés, por su parte, también apretó en busca de la victoria, aunque sin lograr romper el equilibrio.
“"El empate final deja sensaciones encontradas. Por un lado, el equipo volvió a demostrar que puede competir ante rivales de entidad; por otro, la necesidad de sumar de tres en tres se hace cada vez más urgente en una clasificación muy ajustada."
El empate final deja sensaciones encontradas en el conjunto guipuzcoano. Por un lado, el equipo volvió a demostrar que puede competir ante rivales de entidad; por otro, la necesidad de sumar de tres en tres se hace cada vez más urgente en una clasificación muy ajustada. Con 33 puntos, el Beasain se mantiene en una zona delicada, a un solo punto del puesto de play-out que ocupa el Ejea y con la salvación directa marcada por el Náxara con 38 puntos.
Precisamente, el próximo compromiso será determinante. El Beasain visitará este fin de semana al Náxara en La Salera (Nájera), en un enfrentamiento directo que puede marcar el futuro inmediato del equipo. El club es consciente de la importancia del choque y ha organizado un autobús para facilitar el desplazamiento de la afición, con salida a las 9:00 desde Loinaz y un precio de 5 euros por persona.
La temporada regular se cerrará en casa el siguiente fin de semana ante el Real Zaragoza Deportivo Aragón, un rival que ya no se juega nada tras su descenso, pero que puede convertirse en juez indirecto en la lucha por la permanencia.
Con solo dos jornadas por delante, el margen es mínimo y cada detalle cuenta. El Beasain afronta este tramo final con la obligación de dar un paso al frente y transformar el esfuerzo competitivo en resultados. La permanencia sigue en juego, y el equipo deberá pelearla hasta el último minuto del campeonato.




