Adiós al párroco africano que conquistó Gipuzkoa

Peter Chiopsa, de Malawi, se despide tras seis años de labor pastoral y regresa a África este domingo, con una misa de despedida en Urretxu.

Un sacerdote afable y cercano, con su sotana, frente a una iglesia del País Vasco.
IA

Un sacerdote afable y cercano, con su sotana, frente a una iglesia del País Vasco.

El párroco Peter Chiopsa, originario de Malawi, finaliza su estancia de seis años en Gipuzkoa y regresará a su país natal el próximo 6 de septiembre. Este domingo se le tributará una misa de despedida en la iglesia de San Martín de Tours de Urretxu.

Más de 10.000 kilómetros y cerca de 19 horas de avión separan Malawi de Gipuzkoa. Este fue el colosal viaje que el párroco Peter Chiopsa realizó en 2020, en plena pandemia, desde su país natal, situado al sureste de África, para llegar a Eibar. Acudía enviado por el obispo de Zomba, George Desmond Tambala, quien lo mandó para reforzar la diócesis de San Sebastián, entonces dirigida por José Ignacio Munilla.
Como gran apasionado del fútbol, había oído hablar del equipo armero, entonces en Primera División. Pero poco más conocía de su destino. Era, además, la primera vez que salía de África y le fascinaba la idea de hacerlo rumbo a Europa. La vida en una sociedad desarrollada y la casta industrial de Eibar impresionaron a quien había crecido en medio de una inmensa tierra agrícola, denominada 'el corazón cálido de África' por el carácter hospitalario de sus gentes, pero castigada por la pobreza.
En aquel 2020, Peter no imaginaba que su estancia en Gipuzkoa, inicialmente prevista para tres años, se alargaría hasta los seis. Ahora, esa estancia tiene fecha final. El 6 de septiembre volverá a África, llamado nuevamente por el obispo que lo trajo. «Me necesita allí para que tome las riendas de las juventudes de la diócesis de Zomba», explica el párroco de 34 años, quien afirma haberse sentido «uno más» en todos los pueblos guipuzcoanos donde ha ejercido su labor pastoral.
Nunca olvidará las tardes en los estadios de Ipurua y Anoeta viendo jugar a sus ídolos. «Antes que de la Real, soy del Eibar... conocí a Félix, un gran seguidor del Eibar, que empezó a llevarme a Ipurua», cuenta. Destaca la acogida de los eibarreses en los difíciles primeros meses de adaptación. La emergencia sanitaria por el Covid en vigor cuando aterrizó en Eibar no facilitó las cosas, sumada al desconocimiento del euskera y el castellano. «Pero los eibarreses lo contrarrestaron, para muchos fui uno más en su mesa», valora.
Fueron diez meses en Eibar. Después vivió un año en Itsasondo, siendo coadjutor de las parroquias de Itsasondo, Ordizia, Zaldibia, Legorreta y Gaintza. Finalmente, ha ejercido cuatro años en la comarca del Alto Urola como coadjutor de las parroquias de Urretxu, Zumarraga, Legazpi, Ezkio y Gabiria. La casa parroquial de Zumarraga ha sido su hogar y la iglesia de San Martín de Tours de Urretxu, donde más ha desarrollado su labor. Por ello, el templo urretxuarra será el lugar donde le brindarán una despedida este domingo, a las doce y media del mediodía, con una misa cantada por el coro parroquial y posterior lunch.
Aquí dejará sus entrenamientos de fútbol con los veteranos del Urola en Argixao de Zumarraga, las clases de euskera de la profesora Mari Carmen Viedma, el ambiente rural de Telleriarte, Brinkola, Gabiria... y una cultura euskaldun a la que declara su admiración. «Me encantan las tradiciones de aquí, la gente las cuida mucho», valora Peter, también apasionado del grupo 'En Tol Sarmiento'.
Destinado a ayudar a los jóvenes de Zomba, el párroco no oculta la pena de dejar Gipuzkoa. «Me llevaré en el corazón un pedazo de Eibar, Itsasondo, Urretxu, Legazpi, Zumarraga, Ezkio, Gabiria...», enumera Chiopsa, cuya simpatía le ha ganado el cariño de sus convecinos.
Su fe le viene de casa; su familia es muy religiosa. Peter es el cuarto de seis hermanos. Estudió filosofía en la Universidad Católica de Malawi y teología en el Seminario Mayor de San Pedro. Un abuelo le animó a ser sacerdote, ordenándose en 2019. Apenas un mes después, su obispo lo destinó a Eibar, ya que conocía el País Vasco y sabía que José Ignacio Munilla buscaba párrocos. En los últimos años, ha ampliado su formación con un máster de Teología Moral en la Universidad de Navarra.
Regresar a África supone un gran cambio. «Mis primeros años como párroco los he vivido aquí. Me toca empezar de nuevo como sacerdote en África, con jóvenes para los que la vida no es fácil, ayudándoles a salir de mundos como los de la droga a través de la fe y el deporte. Miro al futuro con esperanza», asegura. Agradece a todos los sacerdotes, fieles y voluntarios con los que se ha topado en las parroquias de Gipuzkoa: «He vivido seis años maravillosos en este lugar gracias a todos».

"Me necesita allí para que tome las riendas de las juventudes de la diócesis de Zomba."

Peter Chiopsa · Párroco

"Me llevaré en el corazón un pedazo de Eibar, Itsasondo, Urretxu, Legazpi, Zumarraga, Ezkio, Gabiria..."

Peter Chiopsa · Párroco

"He vivido seis años maravillosos en este lugar gracias a todos."

Peter Chiopsa · Párroco