A pesar de que el ambiente no era el más agradable, la larga travesía entre Usurbil y Arantzazu fue completada con éxito. Como cada año, un grupo de amigos asumió el reto, partiendo de la Mikel Laboa plaza a las 4:00 de la madrugada, con el objetivo de llegar a su destino con más tranquilidad.
El recorrido abarca 63 kilómetros y durante el trayecto se realizan varias paradas. Entre ellas, se toma un hamaiketako (almuerzo) en Mandubia, se ofrece la oportunidad de cambiarse de ropa cerca de Zumarraga, y se detienen para almorzar en Legazpi. El día culmina en Arantzazu con una merienda, donde se unen los veteranos que iniciaron esta costumbre.
Hace unas cuatro décadas, tres amigos comenzaron a hacer esta ruta.
Según los organizadores, esta tradición fue iniciada hace aproximadamente cuatro décadas por tres amigos. Poco a poco, se unieron más montañistas de Usurbil y de pueblos cercanos como Donostia, Amasa, Zizurkil y Tolosa. En su momento, el grupo llegó a superar las cuarenta personas, y hoy en día la costumbre sigue viva, fomentando la conexión entre diferentes generaciones.




