La cárcel de Martutene cerrará sus puertas tras casi un siglo de historia

La cárcel de Martutene, inaugurada en 1948 y símbolo de la represión franquista, cerrará en junio tras el traslado de los presos a la nueva prisión de Zubieta.

Imagen exterior de la cárcel de Martutene, mostrando un muro de piedra y una ventana.
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Imagen exterior de la cárcel de Martutene, mostrando un muro de piedra y una ventana.

La cárcel de Martutene, inaugurada en 1948 y símbolo de la represión franquista, cerrará en junio tras el traslado de los presos a la nueva prisión de Zubieta, poniendo fin a casi un siglo de historia.

Desde su apertura en 1948, la cárcel de Martutene ha albergado a miles de presos en sus celdas. Construida inicialmente como un núcleo represor del régimen franquista, cumplió esta función hasta la muerte de Franco. Su historia, sin embargo, va más allá, conviviendo con la violencia del conflicto vasco y la transición, así como con las políticas de dispersión de presos hasta convertirse en una prisión común en los últimos años.
Tras casi un siglo de trayectoria, el centro penitenciario cerrará sus puertas en junio de este año, con el traslado de los reclusos a la nueva prisión de Zubieta. Previamente, el 4 de mayo, el Gobierno Vasco recibirá del Ejecutivo central el traspaso de la prisión de Zubieta, una vez concluidas las obras.
Investigaciones realizadas por la Sociedad de Ciencias Aranzadi y asociaciones memorialistas han desgranado la historia de la cárcel como centro neurálgico de la represión franquista, así como testigo y agravador de torturas y otros tipos de violencia estatal. La primera piedra se colocó el 7 de septiembre de 1944, y en la primavera de 1948, aún sin terminar, comenzó a albergar presos.
Un responsable del Área de Memoria Histórica del Departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi ha señalado que la prisión fue construida durante el franquismo y su función principal era ejercer la represión. Los primeros en ocuparla fueron presos políticos relacionados con la guerra, y la propia cárcel fue edificada por presos republicanos mediante trabajos forzosos, lo que ilustra el modo de actuar de la España franquista.
En la década de los 60, con la movilización del movimiento antifranquista, la represión directa y severa se recrudeció. Las torturas, los muertos en enfrentamientos y manifestaciones, y las redadas relacionadas con los estados de excepción se multiplicaron, masificando la cárcel con presos políticos. Fue en este periodo cuando comenzaron las huelgas de hambre, las fugas y los primeros fallecimientos.
Actualmente, la cárcel alberga a presos con delitos relacionados, en su mayoría, con el maltrato y el consumo y tráfico de drogas. Dada su relevancia histórica a lo largo de casi un siglo, se apoya el impulso de las asociaciones memorialistas para que la cárcel de Martutene sea declarada lugar de memoria, con el fin de recordar lo sucedido y evitar que eventos similares se repitan en el futuro.