El concepto, que antes se usaba para pedir un buen vino, ahora funciona en el trabajo de las humoristas. Idoia Torregarai (Usurbil, Gipuzkoa, 1974) y Mirari Martiarena (Oiartzun, Gipuzkoa, 1986) maduran con los años y la edad, y en su última actuación de monólogos, Eskailerapekoa, han querido llevar al escenario con su toque de humor habitual temas que permanecen bien guardados.
Comenzaron este camino de monólogos cómicos en 2018. En el proceso creativo, cada una parte de sus propios deseos personales y eligen sobre qué hablar según el tema que les apetezca abordar. En una actuación de más de una hora, ofrecen su punto de vista y critican o ríen lo que ven.
Mirari Martiarena explica que en 'Eskailerapekoa' hay muchas cosas cotidianas bien guardadas y ocultas, no solo de sus vidas, sino de las mujeres de su edad y generación, temas de los que a menudo no se habla. Quieren prestar atención a estos aspectos y sacarlos a la luz con humor y una mirada crítica.
Idoia Torregarai añade que el contenido del espectáculo es nuevo, y con ocho años de trayectoria, suman la experiencia y el conocimiento acumulados, manteniendo el formato. A pesar de pertenecer a dos generaciones diferentes, destaca que el público se identifica con sus vivencias.
Martiarena se enfoca en temas como sus 40 años y la crisis de los 40 de la que se habla en su entorno, la idea de seguir siendo jóvenes o la necesidad de viajar. Además, tiene ganas de hablar sobre el cuerpo, la experiencia de vivir como una mujer gorda y hacer una crítica social al respecto. Torregarai, por su parte, aborda el camino de la maternidad, la adolescencia en casa y la experiencia de ser adolescente uno mismo, y la perimenopausia.
Afirman que usar el humor es una herramienta para abordar más fácilmente temas ocultos en público. Señalan que en la sociedad a menudo se habla teóricamente de estos temas, pero ellas lo hacen desde sus vivencias y riendo. Dicen que el humor es una estrategia para criticar y pasarlo bien, atrayendo así a personas que no irían a charlas más formales.
Aunque en principio quieren compartirlo con todo el público, reconocen que es más fácil conectar con gente de su edad, especialmente con mujeres. Sin embargo, dicen tener un público amplio a partir de los 30 años, debido a las referencias compartidas.
Subrayan la necesidad del humor creado por mujeres, denunciando que a menudo el humor masculino se universaliza mientras que al de las mujeres se le pone una etiqueta. Dicen que es importante que los hombres también vean que pueden disfrutar de sus espectáculos de monólogos. Mencionan que a menudo son contratadas más desde departamentos de igualdad que de cultura, y que las mujeres han pasado de ser objeto a sujeto en el humor.
Desde que comenzaron hace ocho años, destacan que la escena del monólogo en euskera se ha enriquecido, con más mujeres subiendo al escenario. Afirman que es fundamental hacerlo en Euskal Herria, en euskera y con referencias vascas.
Recuerdan que el País Vasco tiene una gran tradición humorística, presente en el teatro, el bertsolarismo y la televisión. Expresan que subir al escenario les da fuerza, disfrute y plenitud, y sienten que es un análisis personal.
En cuanto a la evolución en los últimos años, subrayan el empoderamiento y la creencia de que tienen un lugar en el escenario. Añaden que como pareja, mantienen las ganas y la ilusión de hacer y compartir cosas juntas.
“"Somos de dos generaciones diferentes, Mirari y yo, y es muy bonito que el público se identifique con el momento que está viviendo."
Hay de todo en este disco, hay balas, pero también reflexión dirigida a nosotras mismas




