La Diputación Foral de Gipuzkoa ha aprobado hoy en pleno el impuesto turístico, que se implementará a partir del 1 de enero de 2027. La norma ha contado con un apoyo casi unánime, sumándose a los votos favorables de PNV, PSE y Elkarrekin Podemos los de EH Bildu al texto definitivo. En los próximos seis meses, los ayuntamientos deberán redactar sus respectivas ordenanzas fiscales municipales.
Los consistorios decidirán el precio a cobrar por estancia y noche a las personas mayores de 18 años –con excepciones– que se alojen en el territorio, y si aplican un recargo del 50% o bonifican el gravamen al 100%. El precio más elevado será para los usuarios de cruceros, con un rango de entre 6 y 7 euros, ligeramente superior al propuesto para hoteles de cinco estrellas y viviendas de uso turístico, de entre 4,5 y 6,5 euros.
Para los hoteles de cuatro estrellas, las tarifas oscilarán entre 3,5 y 5,5 euros, mientras que para campings o casas rurales se situarán entre 0,75 y 1,5 euros. Localidades como Donostia, Zarautz, Hondarribia, Orio, Irun, Aia, Zumaia, Mutriku, Oiartzun y Deba, al superar las 750 plazas alojativas, podrán aplicar un recargo del 50% a todos los precios, convirtiendo el impuesto turístico guipuzcoano en uno de los más altos de Europa.
Esta norma foral no ha ido acompañada de una memoria económica, ya que serán los ayuntamientos, y no la Diputación, quienes recaudarán el dinero del impuesto turístico, por lo que no existe una cifra oficial de recaudación. No obstante, Podemos ha calculado que Donostia podría ingresar hasta 12 millones de euros anuales.




